¿El final del Lavolpismo?

Lavolpismo y americanismo son dos conceptos, dos filosofías que no terminan de fusionarse, no se encuentran, llevan meses buscándose y los caminos no se cruzan. El Clásico Nacional acabó como se esperaba: con la victoria de las Chivas, era difícil pensar que pudiera ocurrir otra cosa, porque el cuadro de Ricardo La Volpe no tiene forma, mucho menos fondo. No se ve un equipo estructurado, no se ve un avance que permita creer que el equipo azulcrema encontrará pronto un punto de mejora.

Chivas fue un equipo con más empaque, una escuadra reconocible, que salió a ejecutar su partido, fue fiel a su estilo y se llevó una victoria justa. Y América, América fue el mismo equipo irreconocible en lo que va del año, una escuadra sin identidad que no pudo llevar a la cancha lo que prometieron los jugadores.

Dijo Oribe Peralta, que llegarían al cien por ciento a este juego, que en su condición de capitán motivaría a sus compañeros para salir a tope. Pues bien, si esa es la versión al cien del cuadro azulcrema, el aficionado debe estar muy preocupado, porque se les vienen días muy grises.

El Lavolpismo no ha encajado en Coapa, hay muchos factores, del entrenador y de la plantilla, todos son responsables de lo que vive América, lo que muestra el conjunto de La Volpe está muy lejos de la ideología que defiende el entrenador, pero la nómina de jugadores también tiene su dosis de responsabilidad.

Anoche Ricardo se fue expulsado, una acción que marca su momento actual, nada tenía que hacer dentro del campo. El final del Lavolpismo no pasa por un cese, sino por la ausencia de una identidad futbolística en América, el Bigotón ha traicionado sus principios desde el primer partido en que volvió al banquillo de las Águilas. Eso es más grave.