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La graduación de Neymar

A Neymar se le han achacado muchas cosas, hasta provocador se le ha llegado a decir por la forma que tiene de manejar la pelota y encarar a los rivales. Da igual los calificativos que se emitan sobre el brasileño, nadie puede negar que es un jugador diferente, que por su sangre corre el más puro estilo brasileño.

Los reflectores apuntaban al tridente del Barça, esa máquina de hacer futbol y goles. Resulta que ayer Messi fue esfuerzo y poco más, que Suárez se movió por las mismas, que Iniesta tuvo carácter, que Ter Stegen mantuvo la esperanza, que Busquets fue monumental, pero le faltaba algo al Barça, que hasta el minuto 88 estaba en el ataúd.

En esos últimos siete minutos Neymar levantó la bandera culé, decidió que había llegado la noche en la que tenía que demostrar que es el presente y, sobre todo, el futuro azulgrana. El brasileño hizo que su equipo, su afición y los millones de televidentes pasaran de la depresión al éxtasis.

Fue un segundo tiempo para enmarcar de Neymar, que fue un todoterreno, se puso a defender cuandn cuatro de los seis goles. Neymar es una realidad, ayer fue el gestor de la noche más memorable que ha tenido el Barcelona en la Champions, un triunfo que se gestó en la cabeza de Neymar, se fraguó en sus pies. El brasileño se presentó a examen y obtuvo mención honorífica.