El blitz del lunes

El Castor y el billete, Parte 1

Como en una fábula, con animalito y todo, la NFL no deja de ser fuente de historias, desde drama hasta heroísmo y, en este caso, hágase del lector el juez de la siguiente a contar:

En el 2002, durante el Súper Bowl XXXI se transmitió un documental de la periodista de ESPN Andrea Kramer, llamado en inglés Smash for Cash (Golpe por efectivo) fue una investigación realizada en 1996, donde  jugadores consintieron haber organizado y participado en una iniciativa de ellos en la cual se premiaba el desempeño de los jugadores por jugadas clave, según Kramer era: “Un programa interno de incentivos”.

Y si, el concepto estuvo en boga, la autoría  se le atribuye al difunto defensivo Reggie White cuando militaba en Green Bay a mediados de los noventas,  comenzó con una “polla” o colecta de dinero entre los mismos jugadores para ir premiando de ahí a los que lograran las mejores jugadas. Principalmente estaba dirigido a las defensivas, un golpe para balón suelto pagaba hasta $500 USD. Había tabuladores de cantidades  según el tipo de acierto y su peso específico en el resultado del juego.  White declaró: “Ahí veías a los chicos corriendo por conseguir intercepciones, capturas y propinar grandes golpes”.  La idea fue tan buena y los montos subieron tanto, que los demás jugadores se retiraron de la aportación, dejando a White solo, él confeso que en un solo partido llegó a pagar de su bolsa hasta  $13,500 dólares.

Ante este proceder, un vocero de la liga se pronunció diciendo que: “El programa no es ilegal toda vez que los jugadores utilizan sus propios fondos, los montos no son exorbitantes y los pagos no son por golpes ilegales.”  Así, todo quedó tranquilo, al menos por ese momento…

El tema resurgió con gran polémica en la temporada del 2009, cuando los Santos de Nueva Orleans fueron detectados con un programa similar, pero esta vez, patrocinado por los coaches (y quién sabe si desde la misma directiva), fue el tristemente llamado como “Bountygate”, donde se determinó que los premios en efectivo se pagaban incluso por jugadas que lesionaran a los oponentes, el escándalo fue tal que costó un año de suspensión al coach principal Sean Payton, así como a varios entrenadores y jugadores, ese asunto pasó por una corte en EE.UU y a manera de defensa, el sindicato de jugadores cuestionó el criterio de la liga, sacando a relucir el programa de White en los noventas, cuestionamiento válido y tema discutible en todos sus ángulos, porque, salir a hacer una gran jugada puede interpretarse de muchas formas cuando implica golpeo, y como declaraba White que trataban de propinar “grandes golpes” no era precisamente una invitación a tomar té con los rivales, pero… pus’ tampoco para lesionarlos ¿no?.  ¿Y el Castor?... eso continuara.

Y de ahí… A lo que sigue.

beto@eluno.com