Fue al balón

La sonrisa del 'Tuca' Ferretti

Una semana atrás, y en este espacio, escribí: "... no hace falta querer estar en todos lados a riesgo de no estar en ningún lado con pies de plomo"... y también que "¿A caso no serviría de algo admitir que la situación es crítica, tal cual huele, y que vale la pena sacrificar los amistosos y la repesca con un interino, porque lo clave es concentrarse en las eliminatorias?", pues así, "con ese enfoque, sería mucho más fácil dar con un nombre en un proceso de búsqueda sin miedos, ataduras ni prisas, pero sobre todo sin pausas".

No digo pues que la Federación Mexicana de Futbol acabó haciendo las cosas tal cual, solo que la lógica se impuso, la confirmación de que la elección del entrenador de la selección mexicana se trasladó del panorama de lo deseable hacia lo posible, escenario también que confirma Decio and Inc requieren de tiempo para convencer a quien realmente desean, ambicionan y sueñan para ese puesto, un entrenador que no solo inspire a los jugadores con su sola presencia, son sobre todo a los dueños del futbol mexicano –los primeros de la lista en todo- y luego a quienes lo promueven. Y todo huele aún a Marcelo Bielsa.

El Loco Bielsa, recluido en su rancho de Máximo Paz, a 80 kilómetros de Rosario, en Argentina, es la fuente de todo lo que a Marcelo lo devuelve a la cordura cuando necesita reafirmar sus ideas revisando videos y manuscritos, apuntes en los que parece –dicen los que especulan sobre ello- descansa la historia del futbol.

Pero en tanto no sepamos qué con Bielsa, o el que venga, aquí está Ricardo Ferretti, presentado ayer como interino, vaya agregado al título de técnico para quien en 25 años nunca ha sido despedido, habla franco, convence o somete al jugador a su esquema y que ayer no paró de sonreír; claro, sabe que cuatro juegos no son tanto como para amargarle la vida.

hector.gonzalez@milenio.com
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