Fue al balón

La sombra del dopaje en el futbol mexicano

En 2011, 6 futbolistas registrados en la Federación Mexicana de Futbol arrojaron Resultados Analíticos Adversos (RAA) de 105 testeos; en 2012, hubo 3 RAA de 210 y en 2013 nada menos que 20 RAA de 248. Son 29 positivos en esos 3 años. Conade me lo confirmó a petición de parte, al solicitarle un informe al azar; dos hojas, concreto y con referencias legales que justificaban la petición y la facilitación de los datos. Pero del 2014, 2015 y lo que va del 2016 aún no se sabe nada, pero se sabrá. Al tiempo.

Vale la pena poner atención al tema, porque se viene la Copa América Centenario y los Juegos Olímpicos de Río, en junio y agosto; no dudo que el tema del dopaje se trabaje con seriedad en la Liga Mx y el Ascenso Mx, por lo decir en toda la Femexfut.

En su momento la Conmebol advirtió a sus clubes los riesgos alimentarios de venir a jugar a México por el clembuterol, asumiendo que esos 29 RAA entre 2011 y 2013 se puedan atribuir en esa sustancia, pero ¿y si no?

El último episodio en el que el futbol mexicano quedó escandalosamente involucrado en el dopaje fue justamente en 2011, cuando Guillermo Ochoa, Sinha, Maza Rodríguez, Édgar Dueñas y Hobbit Bermúdez dieron positivo por clembuterol, en una prueba previa a la Copa Oro. Ninguno fue sancionado.

Entonces, el secretario de la Femexfut, Decio de María (hoy el presidente), dijo: “En este caso no hay negligencia, no hay intención, es un accidente; nadie cometió un delito”.

No hubo castigo. Se comprobó que en el país persistía un uso ilegal del clembuterol para fines de engorda, que era un asunto de salud pública y que los futbolistas se habían contaminado por error en el Centro de Alto Rendimiento cuando comieron un asado de res y puntas de filete en salsa chipotle; al día siguiente se practicaron las pruebas a 14 muchachos, 5 fueron resultados analíticos adversos (RAA). La señalada fue la vaca, pero no siempre podrá ser la culpable.    

 

hector.gonzalez@milenio.com

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