Fue al balón

La saña contra "el Piojo"

Si nos atenemos solo a la opinión, vale la pena detenerse a observar la saña con que a Miguel Herrera se le trata, ya no solo en la esfera deportiva. Ya ve usted que el domingo el diputado panista Fernando Rodríguez Doval demandó a la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) que aplique la ley a raja tabla al ex entrenador de la selección de futbol y hasta citó el artículo 15; quiere 15 años de carcel y 350 mil pesos, y sin rebajas.

Pero ya luego se aclaró que no más hablábamos de máximo de 3 años enjaulado; en fin, que a todo esto, al Piojo no lo encuentran para citarlo y que expliqué qué diablos con los tuits que alegremente dedicó a los verdes del PVEM, que acumulan más faltas que Miguel días en la máxima silla deportiva del país, una organización política a la que, por otro lado, le ha sido baratísimo, facilísimo y recurrente violar las leyes.

En cualquier caso, el Piojo perdió todo fuero a partir de ese momento; era el domingo 7 de junio y se aventó la puntada que incendió las redes sociales: “Apoyemos a la selección. No dejen de votar, vamos con los verdes”, más tarde volvió a exhortar: “Los verdes sí cumplen”, y la credibilidad se le escurrió de las manos como el triunfo sobre Holanda en los octavos de final de la Copa del Mundo.

De entre las miles de respuestas que mereció, me quedo con esta: “Deslucido futbol y deslucida democracia. Ambos juegos representativos. Con tanta corrupción, mancharon (con estiércol verde) la pelota”, de Gael García Bernal.

Desde entonces, el fracaso en la Copa América, el pleito virtual con su villano favorito, el triunfo (sin brillo) en la Copa Oro y el agarrón –con guamazo incluido- con Martinoli. Y el despido. Suscribo la molestia con Miguel por cómo se condujo los últimos meses, pero de eso a arrojarlo al bote, oigan, ¡hay otros que merecen, con creces, tal distinción!  

 

hector.gonzalez@milenio.com

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