Fue al balón

Ricardo ya no es La Volpe

Cuando Ricardo Antonio La Volpe aceptó dirigir al América, por supuesto, lo hizo con las mejores intenciones de darle su toque, de lograr un equipo tan vistoso como los que se le atribuyen en su ya larga carrera en el futbol mexicano, pero la realidad le impuso otras metas y otras vías; el Bigotón se volvió pragmático y el primero en padecer ese proceso de transformación, lo firmo, fue él mismo.

No debe ser fácil resignarse a jugar como no se quiere, aunque así se gane, como lo ha hecho al América; no debe ser fácil, mucho menos para Ricardo, que se le eche en cara, por más que avance y avance en la Liguilla, que sus Águilas poco o nada tienen del recordado lavolpismo, como tampoco debe ser fácil renunciar a lo que se creyó y se pregonó durante casi tres décadas. Pero el futbol es otro.

El América que le ganó a Chivas en Guadalajara fue uno que sabiéndose bien parado se la jugó a los latigazos y la jugada a balón parado, una ingenuidad tratándose de un rival contra Chivas, dinámico, franco, descarado en el ataque, pero el domingo inoperante para concretar; entonces acabó en genialidad. Un gol fue suficiente para taparte la boda a los agoreros del fin de los festejos por el Centenario.

Se lo debe América a la madurez de La Volpe, que no llegó a Coapa con igual deseo revolucionario de la táctica como en Boca Juniors en 2006, aunque agarró a los Xeneizes a nada de ser campeones y a las Águilas en horas bajas; allá destrozó lo armado y acá movió introdujo fundamentos. El tiempo es sabio.

Él mismo lo resumió en la conferencia de prensa al concluir el partido: “Los sistemas cambian, el futbol cambia... Me gustaría seguir siendo el de antes pero...”, aunque también marcó su línea: “Soy técnico de cancha; no soy técnico que regale flores a los jugadores. Si tengo que elogiar es a Ambriz, él hizo este equipo”. 

hector.gonzalez@milenio.com

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