Fue al balón

La vuelta al mundo en 80 días

Y después de 80 días de señalamiento y persecución mediática, de linchamiento, Rafael Márquez Álvarez todavía es inocente.

Aquel miércoles 9 de agosto el jugador en activo más emblemático del futbol mexicano fue vinculado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos –así como el cantante Julión Álvarez- con un grupo criminal del narcotráfico, encabezado por un hombre llamado Raúl Flores Hernández; a Rafael y Julión se les identificó como presuntos prestanombres. Dos días más tarde, por una espléndida nota publicada en Milenio Diario (“Nada sabían Rafa ni Julión: ‘El Tío’ a la DEA), reporteada por Carolina Rivera y Ruben Mosso, se supo que “durante los encuentros Flores Hernández presuntamente nunca identificó al futbolista o al cantante como prestanombres o testaferros de la red de narcotráfico (…) Incluso, les declaró que ambos desconocían las actividades criminales que realizaba”.

Aquello fue el primer indicio de que se cometía una infamia por la Lista Clinton (por quien la creó en 1995) y cuyo brazo ejecutor, la Ley Kingpin, condena a una lenta ‘muerte financiera’, porque sin posibilidad de defensa congela bienes y prohíbe relaciones con socios estadunidenses.

Está por demás decir que los abogados de Rafa lo han hecho bien: lograron activar el par de cuentas personales, de las que vive su familia ¡caray! Lo pudieron sacar a la banca en el juego de Copa Mx ante Chivas el miércoles 25 y a la cancha el 28 en Querétaro.

Para quienes exigieron su inmediata desafiliación sin analizar procedimientos, va esta columna; para quienes pusieron en duda su reputación basados en suposiciones, va esta columna; para quienes ven en el periodismo un oficio para ensuciar trayectorias, va esta columna. Para quienes creyeron que Atlas lo abandonaría y para los hijos de puta que concluyen sin investigar, también va esta columna. 

hector.gonzalez@milenio.com

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