Fue al balón

¿Y si pierde la selección de México ante Honduras?

Aunque se trató del debut formal, oficial pues, del colombiano Juan Carlos Osorio al frente de la selección mexicana de futbol, el duelo con El Salvador para nada puede ni debe ser tomado como la medida de las ambiciones de un equipo que intenta ser más de lo que hasta ahora ha sido y ganar más de lo que hasta ahora ha celebrado.

Me queda claro que buscar afuera lo que –dicen- seguro no había ni hay dentro de los límites de la frontera, la designación de Osorio obliga a pensar en un mejor porvenir deportivo; es decir, sacar puntos de donde a casi nunca a podido, empezando por el estadio Olímpico Metropolitano de San Pedro Sula.

Perdón, pero si no resumimos en estos términos a lo que Osorio está obligado, entonces lo mismo hubiera dado designar a éste u otro técnico casero. Dijo Guillermo Cantú, secretario de la Federación Mexicana de Futbol, en la presentación del cafetero, que –palabras más, palabras menos- era la mejor opción, en su implacable búsqueda de un seleccionador más profesional… el directivo no aclaró a detalle sus palabras, sin imaginar que erró en la elección de la frase, no imagino un mejor escenario para acabar de apuntalar el incipiente proceso que una victoria, aunque difícil, pero triunfo.

No habiendo qué celebrar, imagino semanas difíciles para Osorio, llenas de cuestionamientos puesto que goleó (3-0) a El Salvador e hizo lo que todos visitando a Honduras, comprometer esfuerzo y trabajo con idénticos resultados.

Entiendo que tampoco se trata de pedirle a Osorio que labre donde otros se han hecho lodo, pero si no llegó a la silla para cambiar la historia, ¿entonces a qué se compromete? Tan bien habla Osorio ante los micrófonos que en el discurso llevaría a México a Rusia hasta gateando, pero en suelos hondureños y hasta salvadoreños los partidos no son tribuna de oratoria, sino campos de batalla.   

 

hector.gonzalez@milenio.com

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