Fue al balón

El merecido y torcido homenaje al "Cuau"

El domingo 5 de abril del 2015 el entonces candidato a una diputación federal, Fidel Kuri, y el equipo de futbol Veracruz en pleno participaron en un mitin político que la Federación Mexicana de Futbol reprobó; cito: “Independientemente de la ideología de las personas y del respeto que se les debe otorgar, todo el que esté sujeto a la aplicación de este Código de Ética deberá mantener una posición neutral ante asuntos de carácter religioso y político” (art. 4 del Estatuto Social y art. 7 del citado Código).

Mucho antes, en enero, la Liga MX expuso en un comunicado que Cuauhtémoc Blanco debía elegir entre el futbol, que ejercía con la camiseta del Puebla, y la política, ya que había aceptado la candidatura del PSD a la alcaldía de Cuernavaca y se invocaban los mismos artículos; finalmente tras ganar la Copa MX el ‘10’ dejó el deporte.

Lo mismo hizo Kuri Grajales, quien delegó en su hijo las funciones de presidente de los Tiburones Rojos, aunque como dueño luego le aplicaron la sanción de un año por aquel lío con Edgardo Codesal, al que solo le faltó escupir en un palco del Pirata Fuente.

En todo caso, ahí está expuesta la entraña de la Liga MX, de la Federación toda, que aplica con vaivenes sus reglamentos y estatuto según el personaje y la conveniencia, el momento y el interés. Nada tan malo para el fair play.

¿No es pues Cuauhtémoc ahora mismo presidente de Cuernavaca y por lo tanto debería estar impedido para ejercer en el futbol profesional, así se trate para un solo partido, un juego de homenaje? –Dicho sea de paso, para Monarcas Morelia no tiene porqué serlo. ¿Y si, peor aún, anota el Cuau? ¿Qué diría la descabezada FIFA?

No se trata de discutir si el Cuau se merece o no un homenaje, sino de poner acento en que las reglas son para aplicarse siempre, y no excepto con el América. Porque siendo derecho el registro de Blanco -si lo está-, no deja de parecer torcido. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

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