Fue al balón

El manual antivándalos

En septiembre del 2013 Enrique Bonilla, entonces director general de la Liga MX (hoy presidente), dijo en una entrevista en TVC Deportes: “Se ha reducido sensiblemente el número de actos de violencia, pero sigue existiendo un grupo de vándalos que no entienden que es un espectáculo familiar, que ellos no tienen nada qué hacer ahí. Estamos trabajando en un documento de protocolo de estadio seguro”.

Bonilla remataba: “No estamos de brazos cruzados, en su momento, cuando esté terminado y consensuado con los gobiernos estatales y federales lo daremos a conocer”.

Un semestre más tarde, en marzo del 2015, con el estadio Azteca de marco y ante directivos de la Liga MX y la Liga de Ascenso MX, el Jefe de Gobierno del DF presentó el Manual General de Seguridad “Estadio Seguro” (y de Protección Civil “Estadio Seguro”); para pronto, la pretensión era que se permitiera homologar los criterios de actuación policial en 31 estadios profesionales del país (tuit de Comunicación SSPDF del 18 de marzo del 2015).

Y entre otros documentos –que están para consulta en la web de la Liga- se describe la implementación de dispositivos para la detección de diferentes objetos, entre ellos material combustible y bombas de humo.

A la luz de la fogata y destrozos en la tribuna el estadio de Puebla por parte de los porristas del Monterrey me cuesta creer que se ha avanzado algo, que todos los clubes hayan siquiera leído tres páginas del manual o que alguno ejecute las recomendaciones que les tocaría.

En serio, más allá de las butacas destrozadas, quemadas y exhibidas en redes sociales, más allá de los 214 mil pesos en que se valuaron los daños, al futbol mexicano le urge cerrar espacios a los bárbaros, ¿cómo?... abogando por la inmediata implementación general del manual, que resulta antivándalos y que es una chulada, pero como casi toda ley y reglamento en México, solo ha servido para presumir. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

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