Fue al balón

El manjar del despreciado

El jueves 4 escribí aquí: “El incomprendido Turco Mohamed”. Decía entonces que si “tras el paso del Piojo por Coapa todos los moldes acostumbrados en ese club se rompieron, ¿entonces, por qué les espanta tanto el Turco?”, y concluía con un “¡Ya bájenle!”.

Con humildad y rigor lo expongo, porque si acaso usted aún está encabronado con Antonio y su propuesta futbolística, el domingo por la noche ya me contará si se aguantó las ganas de celebrar el título 12 en aras de la congruencia.

En tanto, hechos y especulaciones. Ahí tiene usted que está América de finalista, un premio para el mejor equipo de la temporada, pero no le extrañe que apenas levante el Trofeo del Torneo Apertura 2014 en la cancha del Azteca, el argentino se despida del club, porque –como afirmó en TDN- hay con sus directivos una relación más fría que en el inicio del año.

Curioso que Mohamed hiciera un primer semestre de 25 puntos y el segundo de 31, jugara 4tos de final y hoy Final, y aún así hablemos de su inminente baja, una radiografía de que para dirigir al América no basta saber, también hay que provocar simpatías.

Y sin embargo, Mohamed podrá hoy quejarse, con cierta amargura y hasta razón, que no le han insinuado la renovación, reconociendo –como lo ha hecho- el trato profesional que ha recibido por parte de José Romano y Ricardo Peláez, director operativo y presidente del club; respectivamente; admitamos que el Turco ha hecho su voluntad, que trajo a los refuerzos que quiso, dictó reglas en el vestuario y marginó a quien no acató.

El Turco recibió y ejerció todo el poder y lo hará hasta el domingo entrada la noche, cuando la derrota lo despida en automático o la victoria lo cubra con un manto de autoridad imperial, peldaño desde donde podrá ofrendar al título a quienes pisotean su trayectoria; entonces, de propia voz podrá anunciar que no va más, un exquisito manjar para quien se siente despreciado.   

 

hector.gonzalez@milenio.com

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