Fue al balón

El daño que se pueden hacer Tigres y "Xolos"

No está de moda entre los técnicos exhibir valentía para asumir un rol protagónico de cara a la definición de los finalistas del Clausura; estrategia le llamarán algunos, otros dirán que es imperfecta retórica que tiene el objetivo de persuadir a quien preste oídos de que el de la ventaja es el contrario. Yo le llamo miedo. Pero en Tigres y Tijuana se justifica.

Tijuana acabó la fase regular como el equipo con más goles, líder y con un dominio de filosofía futbolística equiparable al de Tigres, su rival en las semifinales, y no tendría por qué renunciar Miguel Herrera a la etiqueta de favorito por esos y otros atributos de sus Xolos, que ante Monarcas Morelia mostraron la fortaleza de su juego colectivo, una de las llaves para ganarle al campeón defensor.

En Tigres no se dice algo diferente. Ricardo Ferretti le concede a su contrincante el beneficio de ser más que su equipo por lo arriba descrito, sabiendo que su escuadra es la que en mejores condiciones llegó a la fase final, con un André-Pierre Gignac encendido y a su máximo potencial, aunque el desmarque es una de las especialidades del Tuca, al que le favorece echarle a su tigre la piel de oveja.

De lo que poco se habla es que de ese choque de trenes, en el que imagino a un Piojo desatando los demonios si así lo necesitara y al Tuca en el mismo plan sintiendo que se le va otro título, puede surgir un finalista tan dañado que favorezca a la otra serie.

Chivas recupera a Rodolfo Pizarro, quien le da sentido al ataque de Matías Almeyda, mientras Toluca tocó tan el fondo ante Santos Laguna que está obligado al resurgimiento de su mejor futbol. Y pasa que la Final no siempre la gana el mejor, sino el que menos desgastado llega y puede ser el caso. 

hector.gonzalez@milenio.com

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