Fue al balón

¿Quién se hizo güey en el Veracruz-Tigres?

Las sanciones que se anunciaron en contra de Veracruz, Tigres y Ricardo Ferretti no se corresponden con los hechos; se entiende que exista el deseo de la Liga Mx de no perjudicar demasiado a los Tiburones Rojos privándolos de no jugar más de un juego en su estadio en un torneo que decide la permanencia, ¿pero solo uno de veto, en serio?

Por lo demás, me parece irreal dos juegos de suspensión para Ricardo Ferretti, pese a que sí adoptó un tono provocador frente a los aficionados veracruzanos; era mejor un extrañamiento público para que le baje dos rayitas a su estilo regañón que por suerte no le ha costado más que multa y suspensión, pero le pudo ir peor ahí en el estadio.

Y Tigres… cómo de dónde saca la Liga Mx que tiene responsabilidad sobre sus aficionados violentos, a menos claro que esté comprobado que les da boletos, les paga viajes y hasta viáticos, de otro modo no veo sustento, ni siquiera en el Artículo 51 del Reglamento de Sanciones que solo habla del club y la porra locales. Se la volaron los de la Comisión Disciplinaria.

Se culpa a Tigres de que “no tomó las medidas adecuadas con su grupo de animación antes del partido”…. ¿Cuáles? Carajo. Por qué no son claro ni dicen en qué consistió la investigación, en cuántos documentos quedó plasmada, con quiénes hablaron, etcétera. Pero como en estos casos, opacidad; ahí está la declaración y se acabó, a otra fecha… hasta que haya un muerto.

Pero algo se salva del mugrero, que la Liga a través de su presidente admita que “no se aplicaron de manera adecuada los protocolos”, que el club local no se cercioró de contar con la seguridad suficiente ni que la autoridades se los proveyera; es decir, que el Veracruz-Tigres no se debió jugar, y sin embargo se jugó. Alguien debió decir ‘así no se juega’, pero ese alguien se hizo güey. 

hector.gonzalez@milenio.com

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