Fue al balón

¿A qué le tiras cuando sueñas chivahermano?

En las horas transcurridas desde el domingo, definida la Final del Clausura, nadie que no sea un aficionado a las Chivas, da un peso por el equipo de Matías Almeyda, dicho con todo respeto.

Desde luego tampoco hay quién le pueda restar méritos a los rojiblancos, que resolvieron las apretadísimas series contra Atlas y Toluca para avanzar por reglamento, beneficio a que tenía derecho por su mejor posición en la tabla.

Lo que no se puede advertir, ni forzando el análisis, es por dónde Chivas con sus cinco goles en los últimos nueve partidos sería impedimento para que Tigres (que le ganó 3-0 en la Jornada 10) alcance grado de bicampeón.

En ese mismo lapso, los de Ricardo Ferretti sumaron 25 goles; es decir, Tigres produjo ofensivamente 500 por ciento más que el Rebaño Sagrado. Por fortuna ésta es solo una variable –aunque la más importante en el futbol- de las varias que intervienen en el juego.

Pero ya lo ve, no existen los invencibles y como se afirma por ahí, el futbol es un catálogo de imponderables que amenaza con alterar nuestro ánimo; por eso chivahermano para soñar no se requiere licencia.

Lo mejor que tiene el equipo del Pelado Almeyda es su sacrificio, y si no es chutando encontrará el gol empujando todos juntos; lo mejor que tiene Tigres es su futbol compacto, su disciplina, su pegada y tantas otras cosas.

De lo que le hizo daño a Tigres en la fase regular, que no fue mucho (recibió solo 12 goles) podemos contar la pelota parada y la dependencia del equilibrio que aporta Guido como escudo, de sus movimientos dependen Ayala y Juninho, que sean un muro; también Dueñas, para que tenga libertad de aparecer de atrás y hacer goles. Y si todo fallara en Tigres, ahí están Gignac o Aquino, que no desperdician pelota. Y los recambios de lujo por posición que tienen. 

hector.gonzalez@milenio.com

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