Fue al balón

El cuento del nuevo estadio de Cruz Azul

Desde hace una década, al menos, se habla del deseo de Cruz Azul por contar con un estadio nuevo, y desde hace dos se especula que al no darse la renovación de contrato con los dueños del su actual casa la directiva está obligada a explorar nuevos horizontes.

No está claro hacia dónde van, porque tampoco los cruzazulinos se han definido, aunque las varias especulaciones apuntan al regreso al estadio Azteca en calidad de arrendatario, lo que se facilitaría ahora que es Televisa la que transmite sus partidos, pero también a la construcción de un nuevo inmueble, lo que se complica con el revuelto panorama financiero.

Si Cruz Azul tiene o no el dinero para construirse una nueva casa es problema de sus cooperativistas y en su total derecho están para resolverlo en ese u otro sentido; si el Gobierno de la Ciudad de México, que ha manifestado su apoyo, va a entrarle fuerte al proyecto, habría que ver de a cómo o en qué consistirá el espaldarazo. Claridad y definición, dos elementos que por su ausencia abonan al cuento del nuevo estadio.

Lo que sí real es que una firma de arquitectos, de no más de dos años de existencia, mandó por email a Billy Álvarez su propuesta de proyecto, se hizo por iniciativa propia, nadie pidió el favor, y lo proyectan en la Magdalena Mixhuca, que tampoco saben si está disponible. Billy no ha contestado, ni lo hará, mucho menos por email.

Uno de los involucrados en esta firma que tocó la puerta de Billy aprovechando el boom mediático y la facilidad de las redes sociales, me dijo: “El proyecto está en forma, pero estamos en proceso de acercamiento con el club; es una propuesta que se planteará. La idea es planteárselo a Guillermo”. Es decir, nada aún. Puro cuento, hasta ahora.  

hector.gonzalez@milenio.com

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