Fue al balón

Cruz Azul no le duele a los cruzazulinos

Tengo mucho tiempo escuchando al presidente Guillermo Álvarez reclamar que no entiende por qué se pone el acento en la ausencia de títulos de Liga en Cruz Azul, habiendo otros con similar o hasta más años sin hacerlo; después de todo nadie puede decir que la directiva se guarda los dólares y niega refuerzos. Eso no.

Pero como en todo análisis caben todas las posiciones, incluso las que enfaden, se debe señalar que la institución que él preside defrauda por sistema a sus seguidores, con la misma consistencia con que Paco Jémez ha errado en sus declaraciones, pues un día afirma están cerca de alcanzar el potencial, para luego admitir se quizá no son tan buenos como la gente cree.

Por supuesto, no me cabe duda que el principal responsable de la debacle de dos décadas, atenuada de vez en vez con finales igualmente perdidas, es la directiva, no es Jémez, no hay más, porque todo lo anterior ha sido cambiado una y otra vez, a veces con sentido de urgencia, pero la constante ha sido la cabeza.

Habrán pasado por los camerinos de La Noria y el estadio Azul unos 200, 300 o 500 jugadores en estos amargos años, 15 o 20 técnicos, unos yendo y viniendo, como quien saca agua de un pozo sabiendo que da a manos llenas, quizá igual número de directivos, todo de oropel, pero Billy, Billy siempre ha estado ahí, hasta que un día, él todavía estando ahí, Cruz Azul ya no esté más en Primera División, porque esa parece es su condena con tal política de administrar el cuarto club más popular de México (una encuesta de Mitofsky dice que Pumas lo desbancó del tercero).

Pero si hay un responsable, también hay cómplices, y esos son esos cruzazulinos que no se ven ni se les oye ellos sí renunciando o exigiendo cuentas, pero que habiendo ocasión son los primeros que sacar la matraca, aventar confeti y cantar “¡azul, azul!”. 

hector.gonzalez@milenio.com

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