Fue al balón

El Titanic llamado Chivas

Del ridículo nadie salva a Chivas. Todo lo bien que se habló del equipo de Matías Almeyda por la obtención del campeonato hace cinco meses, pierde sentido si se contrasta con el desastroso Torneo Apertura 2017 que han protagonizado el argentino y sus mexicanos. Una clamorosa venida a pique.

Nueve puntos en doce partidos no admite justificación. Lo hicieron mal desde que inició el campeonato y no fueron los seleccionados, las lesiones o los arbitrajes, fue –primero- por la incapacidad del Pelado Almeyda para planificar el mejor desempeño bajo la presión de defender un título. Mostró su falta de preparación en ese terreno.

Después –y segundo- la directiva pecó de arrogancia; no fueron por alguien para reforzarse, pensaron que la pobre y raquítica fórmula mexicanísima les funcionaría igualmente, que la suerte no los abandonaría, porque sí, fueron campeones por suerte. Tantísimos juegos sin ganar, pero el Rebaño Sagrado llegó a la Final… y la ganó bien.

Mañana el Pelado y su gente se expone a un ridículo mayor; Chivas visitará al América, un rival con realidad abismalmente distinta, y qué bueno, quizá ya va siendo hora que en el club rojiblanco se tomen en serio la defensa de un título, más allá de la retórica de su técnico, quien por cierto juega en su entorno con que se va-se queda, se va-se queda, lo que tampoco ayudó mucho a la estabilidad del plantel.

Si Chivas quiere conservar a Almeyda le tiene que ofrecer un equipo competitivo en serio para el próximo torneo, porque en estas condiciones el contrato convenido para cinco años –de los cuales quedan cuatro- será papel mojado. Y no creo que el Pelado, un tipo tan ganador, quiera seguir dirigiendo a un equipo que simula tener ambiciones, pero fracasa en el primer intento.

hector.gonzalez@milenio.com

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