Fue al balón

Las dos guerras del América

Acostumbrados a la parafernalia, era de esperarse tanto alboroto en la llegada de los americanistas Jérémy Ménez y Andrés Ibargüen, refuerzos ofensivos del América que desde hoy están a las órdenes de Miguel Herrera de cara al Torneo Clausura 2018.

Y como acostumbra suceder en estos casos, los jugadores provenientes de otras Ligas suelen ser apuestas a ciegas que dependen de múltiples factores, empezando por la adaptación a la altura, el clima, la comida, el tráfico, el futbol, la filosofía del club, los árbitros, la gente… Y ya se verá hasta dónde alcanza una buena evaluación por ahí de la mitad del torneo.

La respuesta del América tras el ridículo que protagonizó  en la Liguilla pasada, en la que no marcó ningún gol, obligaba a la reacción, fue buena.

Lo que se vivió ayer muy temprano y entrada la tarde en el Aeropuerto Internacional es una muestra de que aficionados y clubes saben de la necesidad de sacudir el petate.

Sin embargo, lo más importante está por verse, porque aunque no lo admitan en Coapa, la guerra de los fichajes tiene destinatarios, esos son los equipos regiomontanos Tigres y Rayados, que solo movieron una pieza por acá y otra por allá y en ello radica su fortaleza en la presente campaña, más allá de que empezaron con derrota y empate, respectivamente.

Es ahí donde América probará que está para competir, cuando en la Jornada 6 se mida ante los actuales campeones en el estadio Universitario y en la Jornada 15 con Monterrey en el estadio Azteca.

De estos partidos podremos sacar una medición sobre para qué están las Águilas, que si hicieron una buena lectura de la campaña pasada habrán entendido que un equipo grande libra dos batallas por temporada, una es la mediática con los fichajes (amenazan con que les falta uno, el más grande de todos) y después la deportiva en la cancha, donde hasta ahora América perdía terreno. 

hector.gonzalez@milenio.com  
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