Fue al balón

Donovan llega tarde… Y sin tanque de oxígeno

Lo dirá el tiempo, pero es un hecho irrefutable que Landon Donovan no llega al futbol mexicano en su mejor momento deportivo; lo hace luego de dos retiros, el último de un año, al anterior de dos.

Con estos antecedentes vale la pena cuestionarse si un jugador con esas dudas sobre su gusto por el futbol puede en el último tramo de su carrera garantizar que, más allá de su muy emotivo discurso de anoche cuando fue presentado y de sendos tuitazos cumplirá a cabalidad con lo comprometido. Es una incógnita. Un acto de fe, más allá también de un contrato firmado.

Lo irrefutable también es el trancazo mediático que resulta de contratar al jugador que condensa las mayores frustraciones futbolísticas de un país cuyo corazón late el ritmo de la pelota; ahí está el registro puntual que laaficion.com y prácticamente todos los medios han hecho de sus dichos, sus actuaciones y sus goles con la selección de los Estados Unidos cada que se enfrentó a México, hasta que Jürgen Klinsmann decidió prescindir de él.

Bien por León, hoy y lo que resta del torneo, se hablará más de Donovan que de Ménez (América) o Montoya (Cruz Azul) o el que me digan, no así de Gignac, con quien se verá en la Jornada 13 por ahí de la última semana de marzo.

Por ahora, nos quedamos con una gran frase: “Yo no creo en los muros; cuando era joven jugaba con futbolistas mexicanos y tenía un sueño: jugar en México. Ahora estoy aquí para ganar otro título para ustedes”. Poderoso mensaje que enamora a los aficionados mexicanos, lo sabe bien Landon, que no es la primera vez que lo comenta. Cayó parado en León y caerá parado en la Liga Mx.

Insisto. Llega un buen futbolista en un mal momento personal. ¿Se imaginan lo que hubiera sido Landon Donovan hace unos diez años jugando para el América? Tan odiado uno como el otro. 

hector.gonzalez@milenio.com

twitter@hgvillalba