Fue al balón

La economía científica de Juan Carlos Osorio

Me resisto a aceptar que los futbolistas que son aptos para hacerle frente a Estados Unidos no lo son para jugar contra Panamá, así como que aquellos que le pudieron hacer frente a Costa Rica en el Estadio Azteca no están para pasarle por encima a Trinidad y Tobago hoy martes en el Hasely Crawford.

Más allá de que a estadunidenses se le ganó en Columbus, con los panameños se empató de visita y a los ticos se les ganó con relativa facilidad, no solamente por los marcadores debiera otorgársele a Osorio la razón, claro, sin dejar de admitir los imponderables, como las lesiones y suspensiones que obligan a las innovaciones.

La realidad es que a Estados Unidos se le pudo hasta golear -como sí lo hizo Costa Rica-, pero México (4-2-4) solo anotó con un milagroso y accidentado disparo frontal de Layún que se fue chorreando a un poste; y más tarde, tras el empate del local, un remate a primer poste ese sí soberbio del inmortal Márquez.

Panamá, que fue una calamidad en su cancha, también en noviembre, se creció porque México (4-2-1-3) se rebajó a su nivel futbolístico, siendo menos el anfitrión desde siempre, se le ofrecieron las condiciones para festejar el cero-cero, como habilitar a Diego Reyes de lateral por la izquierda, sumado a que Marco Fabián no tuvo la lucidez requerida y Chicharito Hernández jugó aparte, aislado.

Y contra Costa Rica, hace unos días, el conformismo; al minuto 15 Costa Rica ya daba muestras de ser una calamidad, por su incapacidad de traducir en gol el traslado de la pelota al “tercer tercio” (dijera Osorio), a falta de un “finalizador” (otra vez Osorio); ante eso, México (4-3-3) se conformó, siempre frenado por la economía de sus capacidades, equiparando fuerzas con las del rival, otorgándole un respiro en lugar de ser absolutamente dominante, como podría serlo, si Osorio quisiera. 

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