Fue al balón

Las ganas de Palencia

Como futbolista Francisco Palencia fue extraordinario, ejemplo de trabajo diario y compromiso permanente; de nadie escuché ni leí nunca un solo cuestionamiento a su disciplina en 17 años de carrera, el mismo número con el que se retiró.

Tenía que ser así, porque desde su cuna futbolística tuvo de dónde seguir buenos ejemplos; se crió en el Cruz Azul de Carlos Hermosillo, de Oscar Conejo Pérez, de Octavio Mora, de Julio Zamora y otros. Sin embargo, el Niño supo lo que era sentir unos colores hasta llegar a Pumas.

No fue en el Espanyol de Barcelona (2001-2002), ni las Chivas versión mexicana y gringa (2003-2007) donde más identificado se sintió Paco con una causa y una filosofía, fue en el Pumas de Ricardo Ferretti y en el de Guillermo Vázquez, a quien ahora releva en el cargo de director técnico.

Una vez campeón de Liga con Cruz Azul, pero dos más con Pumas, Palencia se erigió como protagonista total, haciendo goles y exhibiendo jerarquía, hizo suyo el papel de líder, veterano sabio y guía hacia un campeonato que no aparecía en el horizonte con Memo.

Seguro en la cancha, balance entre idea y músculo, al cierre de su carrera por fin dio un paso en falso y se aventuró como directivo en Chivas; no tardó en rectificar, los resultados y las intrigas hacían difícil consolidar un proyecto que nació cuestionado.

“… Yo creo que es momento de dedicarme a mis proyectos profesionales, empezar mi carrera como director técnico”, dijo el último día de septiembre del 2014 y abandonó agradecido Verde Valle.

Con esas palabras Palencia demostró aprendizaje y enmendó lo que se había trazado desde que dejó los botines; quería ser entrenador y en Chivas no se podía; entonces se fue a España a entrenar cadetes. Se graduó de técnico en la generación julio 2008-junio 2010 de la FMF y desde hoy empieza a escribir un nuevo capítulo, ahora como entrenador. Ya traía ganas. Déjenlo trabajar.  

hector.gonzalez@milenio.com

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