Fue al balón

En el fondo son más extranjeros

Una y otra vez el presidente de la Liga Mx se resistía a la declaración contundente, una y otra vez recitaba la nueva regla 10/8 al pie de la letra sin matices, hasta que pronunció: “Ya no hay límite de extranjeros”.

El lunes 16 de mayo adelantaba Grupo Pachuca -en voz de Andrés Fassi- lo que ayer se aprobó, aunque con cambios de los que ahora difieren: el comité de desarrollo deportivo presentaría a la asamblea de dueños una nueva reglamentación que permitirá, a partir del Torneo Apertura 2016, disponer de los extranjeros que se deseen al conformar una plantilla.

Digamos, forzando las cosas, en un equipo de 25 jugadores, 8 serán mexicanos por nacimiento y los otros 17 extranjeros, a secas, olvídense si son naturalizados o no.

Ahora bien, de la lista de 18 que se presenta en un juego de la Liga Mx los técnicos deberán recurrir a sus 8 mexicanos y elegir, de entre el universo de 17 foráneos, a los 10 que ocupen; luego, en la próxima jornada podrá darle la vuelta a su catálogo y presentar caras nuevas, pero siempre dispondrá de esa amplia baraja, sin rebasar la decena por juego.

Ciertamente es una regla rebuscada en su presentación y en su explicación oficial, pero en esencia habrá más extranjeros en las plantillas, ya no hay distingo foráneos-naturalizados y los clubes tienen obligación de incluir en la lista de juego a 8 mexicanos por partido –al menos-, de los cuales por necesidad alguno será titular para completar el once, pero los demás tragarán banca, porque nadie trae extranjeros para hacerlos suplentes. Así de fácil.

¿Es una regla retrógrada? Tampoco; al final es opcional, pero siéndolo ¿alguna directiva que no sea Chivas echará mano de más mexicanos que foráneos? Ninguna.

La regla es tramposa. Si bien atiende la necesidad competitiva de los clubes, que tendrán acceso a ese catálogo de extranjeros, olvida nuevamente la urgencia de nutrir a una selección a la que no le sobra talento.  

hector.gonzalez@milenio.com

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