Fue al balón

¿Dónde están las figuras de Chivas?

Los aficionados a las Chivas han tenido el tiempo suficiente para acostumbrarse a no ganar los campeonatos en la cuantía en que se los prometieron hace casi quince años, también lo han tenido para presenciar la llegada y salida de una veintena de entrenadores y directivos, los corridos y los que en favor de sus reputaciones optaron por irse.

Pero ahora, además, los rojiblancos tendrán que acostumbrarse a que su equipo sea tomado solo como escalón en la búsqueda de un mejor destino, a lo que los rebajó Carlos Salcedo. Con la abrupta salida de Carlos, Chivas pierde a un jugador con potencial de figura; no podremos saber si sus múltiples problemas familiares se lo hubieran impedido, pero era el que más garantías ofrecía.

Hoy en Chivas ningún nombre seduce, ninguno genera expectativa; me dirán que más allá de los nombres y las trayectorias lo que importa es ese décimo lugar que la tabla registra, producto de dos triunfos, dos empates y dos derrotas, pero históricamente este equipo fue más que resultadista, lejos del que ahora se conforma con sacar la chamba cada semana.

Hasta donde sé, la etiqueta del equipo más representativo del futbol mexicano también conlleva responsabilidades: ser el ejecutor de un estilo de juego que provoque el respeto del rival y la admiración de sus seguidores, cuando menos, y no veo eso en las Chivas de Matías Almeyda, cuyo plantel luce como el más vulgar desde diciembre del 2002, cuando el club tomó un rumbo en el que han dominado los dichos a los hechos.

Hasta ahora, las Chivas de Vergara siguen siendo un simulacro que cada torneo levanta las mismas sospechas de que todo quedará en un proyecto accidentado, del que la curva de aprendizaje ha sido tan larga como costosa.

Chivas es más noticia por los jugadores que se le van, por su ausencia de figuras (haga una encuesta entre sus cercanos) y hasta por las fallas de Chivas Tv. Piénselo.  

hector.gonzalez@milenio.com

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