Fue al balón

Selección mexicana de futbol: una máquina del marketing

Aunque he escrito que es incorrecta la postura aspiracional (del ¡que pase lo mejor!) de la Femexfut ante la política migratoria de los Estados Unidos en tiempos de Trump, sostengo a la larga que nada ni nadie podrá alterar la máquina del marketing en que se ha convertido la selección mexicana en ese país.

Lo creo porque, pese a la lejanía con que quienes dirigen la Federación Mexicana de Futbol se quieren ubicar del tema para no entrarle con inteligencia y elegancia, más allá de que la regla de oro de la FIFA es no meterse con temas de política (aunque para pedir patrocinios y apoyos gubernamentales se pintan solos), el próspero negocio del futbol mexicano en los Estados Unidos no puede más que seguir una tendencia a la alza. Y porque serán, más que nunca, esas tribunas refugio y trincheras de los paisanos para hacer suya la protesta y el descontento.

El tiempo confirmará o desechará cualquier pronóstico, pero Soccer United Marketing tiene de aliado a la Major League Soccer para defenderse de cualquier embate, sobre todo por razones económicas, porque los mexicanos que asisten a esos partido gastan en dólares, lo hacen yendo de estado a estado, de ciudad en ciudad y lo hacen comiendo, bebiendo y hospedándose en esas plazas, pagando peaje y boletos de avión o camión.

Análisis diversos sostienen que el Tricolor es una de las marcas deportivas extranjeras más poderosas en los Estados Unidos, cuyo grado de lealtad de sus fanáticos la hace atractiva para otras como Allstate, Continental, AT&T, Coca Cola, Castrol, Home Depot, Bud Light, Budweiser, Liberty Mutual Insurance, y tantas más que a lo largo de los años han querido tener exposición cada que México moviliza a miles paisanos, sus clientes.

hector.gonzalez@milenio.com

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