Fue al balón

Las tres enseñanzas para el "Piojo" Herrera

El partido contra Ecuador, especialmente el primer tiempo, se pareció mucho a aquel juego Brasil-México del 17 de junio en el Castelao de Fortaleza; entonces Guillermo Ochoa fue héroe y rescató el 0-0 para México con sendas atajadas que se grabaron en el ideario colectivo por la eternidad.

El sábado 28 la gloria le correspondió a Jesús Corona, con muchos menos reflectores, claro, por tratarse del duelo que fue, un simple amistoso contra, sí, Ecuador, pero al fin y al cabo un rival que le exigió al equipo de Miguel Herrera. De no ser por el cruzazulino, aquello hubiera acabado en triunfo para los sudamericanos y hasta por goleada, pero Corona desvió hasta un penal en el segundo episodio de la cita en el Memorial Coliseum de Los Ángeles.

Al margen de las celebraciones por un ajustado triunfo, apenas 1-0, gracias a un gol de los llamados de otro partido, al menos para México, que elaboró casi nada, el Piojo debe quedarse con un par de enseñanzas claras:

1. Que jugando así no tendrá problemas para imponerse en la Copa Oro o las eliminatorias Concacafkianas rumbo a Rusia 2014; insisto, no debería tener problemas puesto que a su equipo le sobra lo que tanto le faltó al de José Manuel de la Torre, que no es otra cosa que alegría por jugar, esa que parte del convencimiento.

2. Que si en verdad quiere dar el siguiente paso, que no es otra cosa que aprender a ganarle a las grandes selecciones aquí, allá y acullá, para éso requiere más que verbo y capacidad de introyectar en sus jugadores lo que a él mismo lo hace sentirse invencible; el Piojo requiere de abundancia de conceptos futbolísticos y no se los he escuchado. Dijo alguien que sabe que un técnico que solo habla de coraje, garra y entrega tiene poco que aportar; algo de razón tendrá.

3. El Piojo ha sido el técnico que mejor provecho le ha sacado a su imagen de técnico nacional, vende hasta agua embotellada; tan mediático como en los tiempos de Hugo, éste sin tanto anuncio, camina Miguel por el mismo sendero de la egolatría. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

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