Fue al balón

El pacto de Brizio con los árbitros

Una semana después de asumir como presidente de la Comisión de Arbitraje, Arturo Brizio se reunió en el Fiesta Inn de Periférico Sur de la Ciudad de México con sus dirigidos, lo que incluía la cúpula de la AMA.

Ese día se hablaron cara a cara; respeto ante todo. Brizio ofreció capacitación y línea directa; los árbitros asumirían sin regateos desde entonces la penalización por sus errores a riesgo de ser exhibidos. La disciplina se mantiene. Fue un pacto y las partes lo han respetado.

La muestra fue lo de ayer. Las tarjetas rojas sacadas por Roberto García a Edson Álvarez (Lobos-América), Óscar Macías a Stiven Barreiro (Cruz Azul-Atlas) y Roberto Ríos a Jair Pereira (Chivas-Puebla) fueron revertidas por la Comisión Disciplinaria; los tres futbolistas están habilitados para jugar en la Jornada 6 y los tres árbitros congelados.

Claramente nada puede hacer Chivas con su derrota de 0-1 ni Atlas con la suya por 2-1, pero es un avance que se asuman responsabilidades.

“Es un error humano y lo acepto; desafortunadamente califiqué mal la jugada”, me cuenta uno de los señalados, para quien la claridad con que se le dio la bienvenida a Brizio se expuso desde el día uno: “El árbitro que tenga errores será merecedor de un castigo”.

Hasta la temporada pasada, algunos silbantes que se equivocaban no aparecían en la siguiente nominación y se filtraba que era por lesión, bajo rendimiento o cualquier absurdo, hoy sabemos que hay castigos y que pueden ir de 1 a 3 juegos, según la gravedad y jerarquías. Así como ese acuerdo hay otros, por ejemplo, tienen prohibido ingresar celulares a los estadios, así se quitan de la tentación de consultar las redes sociales, ver repeticiones de momentos ya sancionados, checar el Facebook o whatsappear con la pareja. 

hector.gonzalez@milenio.com

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