Fue al balón

Los árbitros también deberían renunciar

Si exigimos que los técnicos renuncien por los malos resultados, por las malas decisiones en el terreno de juego, los árbitros también deberían hacerlo.

El sábado Cruz Azul perdió ante Puebla en casa 2-1 y la consecuencia fue la separación voluntaria, inmediata, de Tomás Boy; el Jefe asumió que no podía hacer más por el equipo y en el programa Futbol Picante de la cadena ESPN ahondó en las razones que lo llevaron a esa decisión.

Entre muchísimas cosas más, Boy dijo que fracasó en cambiar a un equipo perdedor, pero sobre todo que “las decisiones arbitrales de las que  fuimos víctimas toda la temporada, y también esta tarde, me parecen de mala intención”; y agregó que se hacía a un lado “porque hay una campaña de odio, porque parece haber línea contra mí”; palabras más, palabras menos ahí quedó para el registro.

Boy no se fue solo por el deficiente trabajo de Eduardo Galván Basulto, el central en el Azul ante La Franja, aunque su renuncia no se hubiera dado de haber ganado, claro que no, y por supuesto que era un partido para ganarlo, de no ser porque el silbante le echo a perder el juego a La Máquina.

Como lo describió Boy, Galván Basulto se equivocó, deliberada o casualmente, en su contra, y la Comisión Disciplinaria admite tan cual esos graves errores; por supuesto, ya nada tiene remedio, a lo mucho al nazareno lo congelarán un ratito.

Reseña la Disciplinaria que su empleado no debió anular el gol de Joffre Guerrón al desviar un disparo cruzado de Julio César Domínguez (minuto 27), pero que tampoco debió otorgar la ley de la ventaja a Jorge Benítez cuando tras ser jalado la camiseta por un poblano se mantuvo tambaleando con la pelota y la oportunidad de gol se esfumó; debió ser roja en contra del Puebla, una clara expulsión. Hasta ahí iban 1-1 y Cruz Azul pudo ganar, pero dos decisiones arbitrales se lo evitaron.  

hector.gonzalez@milenio.com

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