Fue al balón

2015: año del antiamericanismo

La exhibición del América ante Monterrey, en el Tecnológico, da pie a imaginar qué tan poderoso puede ser el equipo de Gustavo Matosas; su filosofía a rajatabla es el sueño de cualquier aficionado y no se espera menos de la gestión del ex director técnico del lucidor León bicampeón.

Darwin Quintero, Cristian Pellerano, Darío Benedetto y Miguel Samudio son adquisiciones de bisturí, ejecutadas para potenciar un plantel disciplinado en la cancha, capaz de sobreponerse a los caprichos de la banca y del escritorio; así se hicieron campeones del Apertura 2014 y así serán candidatos en el Clausura 2015.

Sin embargo un buen juego, como el del sábado, no es termómetro rumbo a la Liga; ejemplos hay muchos: cito uno: Manchester United fue –casi- una aplanadora el verano pasado, hizo gira en Estados Unidos y acabó invicto, soberbia demostración del pensamiento holandés aplicado a la eficiencia inglesa, y pese a todo, la Premier League ha sido una tortura para los Red Devils; en 20 fechas pasaron de estar casi en media tabla a la tercera posición, a 9 puntos de distancia del líder Chelsea y aun así sin garantía de hacerse del título.

Es decir, cuidado, América no tiene ganado el bicampeonato por un solo juego de pretemporada en forma y con el debut en el Azteca ante León a la vuelta de la esquina, pero hay razones para tenerle confianza a Gustavo, quien goza de una ventaja grandísima en este deporte, como  en la vida misma, disfruta su chamba.

En tanto, Matosas apapacha a sus jugadores cuando cada uno abandonaba la cancha, cede el gafete de capitán al marginado Paul Aguilar y se gana el vestidor, donde los clubes grandes ganan partidos y campeonatos; es el primer paso para asumirse jefe. Habiendo replicado la fórmula que lo catapultó en León, el técnico y sus muchachos solo deberán liarse con el exacerbado antiamericanismo que provocarán sus éxitos en el 2015, si los consiguen.  

 

hector.gonzalez@milenio.com

twitter@hgvillalba