Fue al balón

El "Travieso" Guzmán y la fe como un grano de mostaza

Dijo y escribió Jorge Valdano aquello de que cuando un equipo trata bien al balón, trata bien al espectador… y cuando eso acontece no hay duda de que el futbol está a salvo, porque hay a quienes no sólo les importa ganar, sino también gustarle a su público.

¿Es por eso que los Xolos de Tijuana nos saben así como la miel en los labios? Son un equipo tan exquisito que al verlo sabes que te sorprenderán, que harán habrá y que en el Estadio Caliente morderán. Son expectativa siempre, un escaso sentimiento, la flor en un desierto, donde predomina el futbol efectista, chambista y recaudador.

En ese contexto aparecen los entrenadores de la estirpe de Daniel Guzmán, una generación que reclama su espacio, que se va y viene, que fluctúa en el tiempo/espacio, el Travieso es de una línea sanguínea de lo más extraña en estos tiempos, una con escasos títulos, él ninguno; pero tampoco los persiguen, porque su vocación es el campo como aula y vivir el día a día, práctica as práctica, juego a juego; los de su tipo son técnicos que intentan dar cátedra en cada entrevista, así son, así nacieron –futbolísticamente-. Ya lo traen. Para ellos es imposible no enseñar. Y lo que ganan no lo presumen, sólo a los pupilos, que a su vez reproducen las mismas ambiciones.

Y más allá de la táctica, el misterio de lo que viven los Xolos y el Travieso no está en el 4-4-2, la explicación está en la fe en el futbol que practican, soportada por una estructura deportiva que desde el 2007 crece y crece; lo primero sin lo segundo es la UdeG y lo segundo sin lo primero es América, y entre esos dos espejismos está un equipo que desde la frontera viene a conquistar el centro.

A Tijuana le restan nueve batallas que librar, cuatro serán de locales y cinco visitando, sino como ha cosechado en casa lo seguirá haciendo, entonces tendremos en la Liguilla al candidato más perro al título.  

 

hector.gonzalez@milenio.com

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