Fue al balón

Tigres, América y el campeón

Más allá de todo lo que se ha dicho respecto a Antonio Mohamed y sus varias entrevistas en las recientes 72 horas, lo importante es lo que sucederá en las canchas del Universitario y del Azteca, de donde surgirá el campeón 83, desde 1944.

Pasa que pese al tiempo entregado a procurarnos una explicación a la inminente salida de Mohamed de Coapa, ¿el lunes alguien realmente se afligirá si el Turco no aparezca en las fotos de los festejos? —por cierto, ¿se imagina el fenómeno que hubiera sido el Turco si en sus tiempos de futbolista hubieran existido los teléfonos inteligentes, Twitter, Facebook y otras tantas redes sociales que hoy nos facilitan la vida tanto como la complican?

Le decía, a lo mucho, de perder ante Tigres, el Turco será objeto de escarnio, pero nadie le dedicará una etiqueta pidiendo, de ganar, que siga; la directiva tiene medido el impacto de la decisión, la que tienen tomada.

Ya lo dijo Rafael Ocampo el miércoles en La Afición TV, una las versiones apunta a que no fue una, ni dos, ni tres… las veces en que el DT no llegó a prácticas que había programado para los lunes por la tarde.

Para la mala suerte del Turco, su legado será el de una difícil transición entre las inesperadamente contagiosas, virulentas, formas de Miguel Herrera y la expectativa ante la llegada de Gustavo Matosas, quien entra en el molde americanista con lo justo para provocar empatía y simpatías al primer contacto.

Mientras el domingo llega, la Final, en serio, se decide hoy, no serán jueves ni domingo los días en que Ricardo Ferretti y Mohamed cambien, apostarle a lo que les ha funcionado es obligado, y en esa línea será una Final acorde con sus filosofías, ambos han demostrado que entran a la cancha como a la oficina, metiendo en la  cara en los archivos sin reparar en los mirones, así que no pida más de lo que podrá ver. 

hector.gonzalez@milenio.com

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