Fue al balón

Robin (Justino), Batman (Decio) y el futuro del futbol mexicano

Fue en julio del 2012 cuando Jesús Martínez bautizó a Justino Compeán y Decio de María, los Batman y Robin del futbol mexicano, tras la presentación de la Liga MX.

Ayer, en su despedida como titular de la Federación Mexicana de Futbol, Justino Compeán recordó los alias con un dejo de gracia; lo real es que deja una entidad deportiva consolidada en lo económico, sin fisuras en los estados financieros, boyante, con un camino trazado, próspera y prometedora, aunque opaca en áreas que no estaría mal se ventilaran por puro interés de ser más claros, pero en cuestión de lana no hay apuros.

En nueve años, Justino y su equipo lograron vincular a la ‘selección nacional’ la marca comercial que usted me diga, las más prestigiadas del país, nacionales o extranjeras, con su buena dosis de dólares y la exposición que solo el futbol permite y por las amplias vías en que únicamente este deporte garantiza penetración en el público cautivo.

Visto así, la gestión de Justino fue un éxito; pocos escándalos qué comentar, o ninguno de seriedad, pero de lo poco, aquél dedo travieso que tuvo la ocurrencia de mostrarse en Honduras y que le valió tener que justificarse en una vieja fractura.

Pero la estabilidad financiera no se correspondió con lo deportivo, ahí tiene el desfile de técnicos en sus nueve años al mando: Hugo Sánchez, el sueco Sven-Göran Eriksson, Javier Aguirre, José Manuel de la Torre, Víctor Manuel Vucetich y Miguel Herrera, sumados a los interinatos de Jesús Ramírez, Enrique Meza, Efraín Flores y Luis Fernando Tena, que se resumen en dos angustiosas calificaciones a las Copas del Mundo de 2010 y 2014.

A este nivel, nulo avance en Sudáfrica y Brasil, las promesas de siempre y los resultados de siempre; a nivel de menores, avances, muchos, pero aún insuficientes e inconstantes.  

 

hector.gonzalez@milenio.com

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