Fue al balón

¿Osorio, seleccionador o solo un inventor?

En las múltiples declaraciones que hace un año ofreció Juan Carlos Osorio en los días que siguieron a su presentación oficial en la selección nacional, destacó que siempre se consideró como un seleccionador, más que un entrenador o técnico; lógicamente se refería a las limitaciones de temporalidad que cualquier encargado de un equipo nacional tiene para echar mano de los jugadores que le gustan y trabajar sobre una idea.

Por esos días el colombiano dijo una y otra vez que su labor se trataba de tomar lo mejor que le sirviera a su estructura de juego, ya sea para rendir de forma eficiente en el primer, segundo o tercer tercio de la cancha, tal y como a él mismo también le gusta diseccionar el campo para hacerse entender ante las cámaras y micrófonos.

Los deberes de un seleccionador no son pocos, pero tampoco hay ciencia en ello, le debería bastar, como lo ha hecho, observar lo que cada uno de los jugadores de su interés hace en sus equipos e imaginar qué tan útiles le pueden ser en una convocatoria. Así de sencillo.

Sin embargo no ha sido así. Osorio se ha empeñado en inventar posiciones y funciones, seguro en aras de potenciar las habilidades de los muchachos, pero la consecuencia es igualmente lógica; no hay forma de que varios de ellos, incluso los consolidados, luzcan a plenitud si en cada partido quedan sometidos a pruebas de fe que acaban echando por tierra todo lo que los llevó a la selección.

Imagino que en la cabeza se Osorio lo que hay es la imperiosa necesidad de descubrir cualidades nuevas en jugadores como Jordan Silva de lateral, Jesús Dueñas de volante o Jesús Gallardo por el otro costado, de volante y lateral; tampoco es que sea grave, porque a Nueva Zelanda se le debe ganar hasta a ciegas; pero entonces Juan Carlos ya no es solo seleccionador, sino también un inventor de posiciones. Y así tiene varias más... 

hector.gonzalez@milenio.com

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