Fue al balón

Osorio no debería ir a los Juegos Olímpicos

Una semana después de que Juan Carlos Osorio declaró que asistirá a los Juegos Olímpicos de Río para hacerle seguimiento a los seleccionados Sub 23, se dieron dos expresiones que solo pueden entenderse en el contexto del enojo como reacción por el abandono al que se sometió el representativo con límite de edad.

“Faltó mucho apoyo, en algunos casos no querían ni prestar jugadores”, reclamó Rodolfo Pizarro, uno de esos Sub 23 más importantes en el equipo de Raúl Gutiérrez, en dichos a la cadena Fox Sports; “los clubes están menospreciando”, agregó el muchacho, “como estaba alternada la Copa América, tuvieron mucha prioridad en ese torneo y nos hicieron a un lado; sí nos menospreciaron y ahora como no nos fue bien en la Copa América, muchos quieren sumarse y, pues yo creo, debió ser desde un inicio el apoyo”.

Semanas antes, varias, el Potro aclaró que “en una selección no se debe extrañar a nadie y el resultado es proporcional al apoyo, aunque no siempre se ha dado, siempre hemos entregado resultados”.

A Hugo Sánchez se le ocurrió la barbaridad, en una mesa de ESPN, sugerir que Gutiérrez “tiene que decir: no me apoyan, no me ayudan, pues renuncio”; tampoco; quizá el Penta no leyó ni oyó las varias veces que el Potro admitió que dirigir en Río era un sueño. Iría hasta sin refuerzos, si se pudiera, porque “el torneo olímpico no es poca cosa”.

Ni clubes ni la Femexfut admiten la ausencia de apoyo irrestricto, pero si Luis Fernando Tena, el DT campeón de Londres, lo dijo, debe ser cierto; el domingo en CU admitió que esta selección no lo recibió en la misma medida que la del 2012, que se colgó el oro desde la preparación misma.

Los Sub 23 mexicanos debutan el jueves en Salvador contra Alemania. Quisiera verlos jugar el 20 de agosto en el Maracaná, o en el Mineirao por el bronce que también sería gloria, toda de este grupo y de nadie más.   

hector.gonzalez@milenio.com

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