Fue al balón

Misión: ayudar a Chivas y joder a los Leones Negros

Aunque fue un ofrecimiento de Edgardo Codesal, el asesor estrella de la vituperada Comisión de Árbitros, asignar a los juegos en los que esté involucrado descenso solo a los mejores, eso no ha sido cierto; al menos no en cuanto a Chivas y ahí tiene usted las consecuencias: dudas, sospechosismo, rumor, chisme y teorías conspiratorios en contra de los Leones Negros de la UdeG, tan incapaces de ganar en la cancha lo que con un silbatazo el árbitro le arrebate porque sí.

Entre el año 2013 y 2014 –ahí está en la FMF, consúltelo- los mejores silbantes, los que más chamba tuvieron, los que más pitaron y, ergo, los mejor acreditados por la propia Comisión de Árbitros, fueron César Arturo Ramos (actuó en el 73% de las jornadas), seguido por Roberto García Orozco (60%), Jorge Antonio Pérez (56%) y Paul Delgadillo (47%), en ese orden; solo Roberto ha estado en un juego de Chivas, fue en aquél 2-1 ante Pumas, una actuación desastrosa, le anuló un gol bueno a Darío Verón y hubiera sido un punto en lugar de tres para los tapatíos. Pero en fin.

También es real que en las jornada 1, 3 y 4 la Comisión de Árbitros echó mano de árbitros rankeados por debajo de la mitad de los juegos considerados en la tabla; José Antonio Peñaloza, con su 34%, Francisco Chacón y Luis Enrique Santander, con su 30%  de participaciones.

Cierto que el número de participaciones tampoco es medida fiel de la calidad de un árbitro, como en ninguna otra profesión, pero ¿entonces cómo evaluamos los desempeños? Y si en desempeños nos basamos, Chivas no ha contado. En términos generales, con los mejores silbantes luego de cuatro jornadas.

Falta mucho para que el descenso se decida, sí, pero más vale que los árbitros tengan actuaciones más pulcras, porque así no sean deshonestos ni unos vendidos a favor de Chivas, las percepciones a veces dañan más que los hechos mismos.  

 

hector.gonzalez@milenio.com

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