Fue al balón

Hacia la Liguilla: los buenos y el cascajo

Tijuana ha demostrado que el trabajo no solo recompensa, sino que la paciencia es virtud de pocas directivas y la fronteriza encontró muy pronto la fórmula del éxito que otras no conocen, por más años que acumulan arrogantes en la Primera División.

Veracruz da testimonio que hay clubes a los que no les falta historia, sino que les sobran falsos empresarios, pepenadores de la dádiva de los gobiernos estatales; no es el caso, los Kuri lo han hecho bien y con seriedad.

Chivas supera su esquizofrenia y de a poco acelera el paso, a veces más con deseo que el futbol excelso que un club grande debe imponer siempre sí o sí, más allá del resultado.

América, aunque le ganó a Cruz Azul, hoy no ofrece garantías, no mientras Gustavo Matosas pretenda que su equipo juegue a lo que él quiere, pero los jugadores duden; no solo es cosa de una línea de cinco o cuatro.

Tigres tiene todo para pasarle por encima al rival que gusten, y aunque compite con América en la calidad de sus jugadores en Zuazua pasa que no existe la disidencia, Tuca Ferretti es un tirano que convence como a un novato hasta al más curtido, y si no ahí está la banca.

Cruz Azul te puede enamorar y hasta apasionar, pero te destroza el corazón cuando ya le creíste. Y así no se puede.

Toluca... debería ser el torneo de la consolidación, dejar las semifinales atrás y regresar a las finales; sin embargo, ha sido el torneo más difícil para Pepe Cardozo.

Atlas cuenta con unas de las mejoras aficiones de México, mejor que otras que presumen grandeza, organización y hasta capacidad de amedrentar, pero la solidez de su futbol es directamente proporcional a todo lo que ha ganado Tomás Boy como técnico. Nada.

Por lo demás, Pumas, Monterrey y Chiapas son cascajo de un futbol que busca a sus ocho invitados a la Liguilla, tres aspirantes que merecerían por igual la suerte de los tibios, que ni son fríos de mente ni calientes de corazón.   

 

hector.gonzalez@milenio.com

twitter@hglezvillalba