Fue al balón

Jinetes del apocalipsis

Primero. América (6 de la tabla) arrastra la inercia negativa del cierre de año. El sábado, luego de la goleada por 4-1 que le impuso Pachuca en el Azteca, Ignacio echó en cara a los reporteros que seguían hablándole del Apertura en términos de fracaso, cuando llegó a la antesala del título, inequívoca señal de que aún no sabe dónde está parado, pues a menos de que llegue a una Final -así la pierda- sus logros serán fracasos. ¡Ya lo ves Nacho, la victoria es imposición de tu investidura y aceptaste ser el jinete de tu propio apocalipsis!

Segundo. Como ha sucedido en los recientes años del ocaso vergariano, aparece Chivas (11), un equipo que se condena a la muerte deportiva semestre a semestre; cada vez más lejos de la disputa de los títulos y más cerca de la lucha por la permanencia, indigna posición para el auténtico campeonísimo, un mote que defiende hasta con las entrañas, pues el pasado es lo único que le queda para presumir, sumido el club por completo en la mediocridad de donde Jorge Vergara prometió rescatarlo.

Tercero. En tres fechas el Cruz Azul (15) de Tomás Boy ha mostrado una cara mucho más agresiva y dispuesta a la guerra; sin embargo, para ser alguien en el campeonato hacen falta más que intenciones, se requieren armas y, por ahora, la espada cruzazulina aún luce corta para sus muchas y ambicionas (y quién sabe si hasta desmedidas) aspiraciones.

Cuarto. Luego, Pumas (13), que padece hambre de goles; en sus dos derrotas se quedó seco; el equipo de Memo Vázquez extravió la portería (1-0 ante Monterrey y 0-1 contra Puebla) y entre estos duelos apareció Toluca, al que le ganó (3-2) nada más para alimentar tempraneras expectativas; dicen que segundas partes nunca fueron buenas y ni remotamente exhiben los universitarios la solidez –ni la suerte- de la temporada pasada. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

twitter@hglezvillalba