Fue al balón

Infantino juega de 9

Gianni Infantino no ganó la presidente de la FIFA gracias a la seriedad de sus propuestas de campaña; ganó simplemente porque representa la apuesta menos arriesgada para las 115 asociaciones –junto a sus cúpulas- que han vivido y aspiran a seguir viviendo del futbol y los 5 mil millones de dólares que genera en cada ciclo mundialista.

Agreguemos los cinco millones de dólares que Gianni ofreció, además, a los miembros del Comité de la FIFA para gastos operativos… o lo que se les dé la gana y podrá sacar conclusiones. Para cuando el capital empieza a fluir, nadie recordará la payasada de una Copa del Mundo con 40 selecciones. Si no hay 32 buenas, ¡imagínese!

Si bien a Gianni lo votaron presidente (en segunda vuelta) 115 de 207 federaciones -dos estaban suspendidas-, las otras 92 que no lo hicieron y se decantaron por el Jeque Salman y el Príncipe Alí iniciaron el proceso de alineación bajo el lema de la unidad, porque nada cohesiona tanto como compartir el interés de los más de mil millones de dólares que el abogado ítalo-suizo ofreció repartiría.

Mientras, Gianni juega de 9, el nuevo presidente de la FIFA se pone la camiseta, el short y se ajusta el gafete de capitán, por si había alguna duda de quién manda ahora y da juego; inauguró su mandato con un amistoso que reafirma su entusiasmo por el futbol que ahora regirá, dejando atrás la etiqueta de solo ser la cara amable de la UEFA en sus sorteos y eventos de gala.

Es así como por ahora reina la paz en la FIFA (que en mayo cumple 112 años) con su noveno presidente peloteando, dando muestra de que, como ofreció en su toma de posesión, pondrá al futbol en el centro de todo, tal cual se exhibió ayer en las canchas del cuartel general desde donde despacha, con el respaldo de un aparato mafioso que desde ya debió empezar a desmantelar. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

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