Fue al balón

La FIFA me da risa

Europa no tiene otro candidato que no sea Michel Platini para hacerse del control de la FIFA y que Joseph Blatter lo arrastre al Hades le parece una desgracia, por eso todo lo que ayude a apuntalar la imagen del francés es tan bienvenido como urgente. Y en esas anda la prensa aliada, que no le regatea al ex futbolista defensorías de oficio.

La suspensión que cumple Platini desde el 8 de octubre –por 90 días- por no explicar convincentemente el irregular pago de 1.8 millones de euros de parte del presidente Sepp en 2011 por una, aún más inusual, consejería tiene al francés todavía vivo hacia la contienda por el puesto de su ex amigo, pero con una daga atravesada; la realidad es que, según los códigos que gobiernan el día a día del rector del futbol mundial, el también miembro del comité ejecutivo debería estar impedido desde ya para estar en las elecciones del 2016 y, en ese sentido, tendrá que pronunciarse el comité electoral al cumplirse la sanción.

Hasta hoy las respuestas de Platini han sido tan retóricamente rápidas, como concretamente huecas; ha dicho que nada de malo hay en los 1.8 mde, que nada prueba lo contrario, pero tampoco nada lo exculpa. Y hoy el hombre más puro de FIFA tiene una condena pendiente e inaplazable.

¿Pero si no es Platini quien salve a la FIFA, entonces quién? Sumados a la contienda jeques, virreyes y plebeyos del futbol, más vale que ninguno fuera el mesías de una FIFA que hoy a nadie convence, pues más vale su refundación.

Sostengo que no se puede ser diferente con los mismos, así como no se puede erigir una nueva FIFA con semejantes candidatos y perfiles, todos parte de la misma familia que por décadas se aprovechó, directa o indirectamente, de los favores del futbol vía Blatter y aún antes Joao Havellange. No se puede.

Pero no pudiendo ser de otro modo, el nuevo presidente saldrá de ahí, de las mismas entrañas de una FIFA putrefacta.   

 

hector.gonzalez@milenio.com

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