Fue al balón

El Cruz Azul de "Billy" Álvarez

Si existe un club en México cuya presidencia se comporte como cómplice ante los resultados mediocres, calle cuando debería hablar y cuando habla adopta un discurso demagogo, ese es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Si existe un club en el que los directores técnicos pueden ir y venir sin que ninguno pueda comprometerse a ganar un campeonato, uno que valga la pena, una Liga, y que se actué en consecuencia, ese es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Si existe un club en el que se pueden fichar a los jugadores que se deseen sin que los respalde a todos el historial de éxito debido, tan solo porque se presentó la coyuntura y la economía, ese es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Si existe un club en el que sus aficionados se han tenido que acostumbrar a la burla permanente, a la vergüenza y no por lo que se pierde, sino por la forma, sin que haya consecuencias, ese es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Si existe un club que campaña tras campaña pierde seguidores, los que fueron fieles y los ocasionales, al grado de ceder en los recientes dos años el tercer lugar de las preferencias a los Pumas, ese es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Si existe un club al que solo le falta descender para redondear su abanico de oferta del terror, porque se mueve en el mismo espectro de cociente que los coleros, ese por supuesto que también es el Cruz Azul de Billy Álvarez.

Por todo esto, y aún más, el Cruz Azul de Billy Álvarez es el paraíso en el que cualquier futbolista, técnico y directivo quisiera caer, un club en el que la impunidad está garantizada, tanto como la paga puntual del sueldo, un club en el que el fracaso siempre encuentra justificación, un infierno para sus seguidores. La peor derrota de Cruz Azul no fue la del sábado, sostengo, sino en respuestas como la de un aficionado suyo desde la cuna cuando se enteró del 3-0 en el primer tiempo… “van a perder 4-3”. Y así fue.

hector.gonzalez@milenio.com

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