Fue al balón

Cazando pokemones olímpicos

Todas las medallas que México ha ganado en los Juegos Olímpicos han sido el producto único y exclusivo de los esfuerzos individuales de los
atletas, nunca el resultado de una política de Estado integral, consistente y duradera, en lo que al deporte toca, porque tampoco ha existido en nuestro país plan alguno que resista los caprichos sexenales.

Para desgracia nuestra, México se reinventa con cada Presidente y se despedaza con cada elección, y mientras los políticos se enzarzan en batallas por el voto para conseguir los mejores puestos y los presupuestos más lucrativos, este país se detiene para luego moverse a la velocidad de quienes gobiernan.

Mientras Estados Unidos, China y Australia, cuando menos, presumen a sus talentos en Río, se apoderan del medallero y viven su fugaz gloria sobre el podio, resultado de años de ejecución de un plan, también están pensando en quiénes estarán en Tokio 2020. Nosotros no. Vivimos en el Tuiter destrozando reputaciones o cazando pokemones, que ojalá fuera deporte olímpico.

Una decena de atletas mexicanos quedaron ayer eliminados y aunque la gran mayoría ni opción de metal tenían, deportes como tiro con arco, clavados o boxeo sí nos dejaron con un sabor amargo; pero más allá del “soy Aída Román, no le debo nada a nadie”, que la arquera le declaró a ESPN, deberíamos centrarnos en la incapacidad para replicar de un ciclo olímpico al otro las fórmulas milagrosas del éxito nacional, porque de la plata en 2012 al quinto sitio en Río de Germán e Iván en plataforma hay más que lesiones y de la plata de Aída a la eliminación prematura hay más que fuertes vientos.

Por desgracia también somos un país que se regocija más en la derrota, lo que da pretexto para “analizar” en 140 caracteres con valemadrismo incluido a quienes señalamos como culpables. ¡Empieza por levantarte del sofá!   

hector.gonzalez@milenio.com

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