Fue al balón

Un América que juegue hermoso o será fracaso

Desde hoy Gustavo Matosas toma posesión del puesto más cotizado en el futbol mexicano, el de director técnico en América. No es la silla de Chivas, Toluca, Cruz Azul, Pumas ni León, sino la amarilla a la que todos los técnicos aspiran, por exposición mediática, por capacidad económica para contratar refuerzos o por el sueldo.

Matosas ofrecerá, lo que todos en su presentación: trabajo y dedicación. Los títulos, dirá, son una consecuencia, y así establecerá el vínculo con sus nuevos seguidores, a los que deberá agradar desde el primer contacto.

Como a Miguel Herrera y Antonio Mohamed, a Matosas tampoco le pondrán sogas en el cuello en lo inmediato; a su favor tiene los registros de sus dos predecesores campeones.

Al Piojo le tomó dos torneos salir campeón; llegó hasta las semifinales del Clausura y Apertura 2012. Se coronó en el tercer intento, fue suyo el Clausura 2013 y luego perdió la Final del Apertura. En dos años dos series finales y un título de Liga.

El Turco fue más efectivo, mucho más; en su segundo intento el argentino hizo campeón al América, le dio la estrella número 12 y la hegemonía absoluta en el futbol mexicano. Mohamed llegó apenas a los cuartos de final en el Clausura 2014, pero en el reciente Apertura, ya sabe usted, consiguió lo ya contado en los medios esta semana.

Miguel salió del América con fanfarrias totales y Mohamed con división de opiniones, solo vitoreado por los aficionados; suficiente para él, suficiente para irse en paz.

Los antecedentes cuentan al recordar que el Piojo renovaba torneo a torneo, el Turco firmó por un año y Matosas lo hizo por dos; entiende el bicampeón con León que la tarea en Coapa es monumental, porque renovar ideas es labor de un torneo, consolidar un estilo tomará otro y, quizá, en el tercero podría pelear por títulos jugando hermoso, no menos, de otro modo será fracaso para sus estándares.

hector.gonzalez@milenio.com

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