Atentos con...

¡Ya callen a los técnicos!

Previo al Santos-América de la Jornada 10 a Pedro Caixinha se le ocurrió la puntada de señalar que los árbitros, en al menos 7 de 9 juegos habían favorecido al equipo de Antonio Mohamed con sus decisiones, lo que –colateralmente- lo tenía encumbrado en la tabla del Apertura 2014. A los pocos días la Liga MX le aplicó al técnico una multa de 134 mil 580 pesos para que se este quieto.

No es la primera vez que el Reglamento de Sanciones se aplica con tan mezquinos intereses como es el coartar la libertad de externar lo que se cree puede ser un indicio de un mal desempeño de quien capacita, evalúa y designa a los silbantes semana a semana.

La que le aplicaron a Caixinha a la letra dice: “Todo Afiliado que haga declaraciones públicas que impliquen daño menosprecio, difamación, o agravio a la FMF o a las personas que desempeñen cargos honoríficos o remunerados en la misma, Clubes, Jugadores, integrantes del Cuerpo Técnico, Árbitros, Directivos, Oficiales, y/o cualquier otro Afiliado a la FMF, será sancionado por la Comisión Disciplinaria”, y se les dio la gana ponerle precio a las ofensas del lusita-no que tres veces consecutivas a calificado al Santos Laguna a las semifinales con un rendimiento de casi el 60 por ciento por temporada.

El tema cobra relevancia y es que Pedro no es el único que tiene “observaciones” que hacer respecto a la veintena de árbitros que sancionan sobre el césped, ahí tienen también a José Luis Sánchez Solá, quien ayer aplaudió que en la persona de Miguel Ángel Chacón el gremio al fin le decretó una jugada difícil a su favor –a su parecer- lo que le permitió salir del Nemesio Diez con el 1-1, o está también Pepe Cardozo, quien instruye a su directiva a que le llore un tanto a la Comisión de Arbitraje para que les vaya mejor, pues reclamó dos penales no concedidos… Y así nos podemos seguir, mientras la Liga se ocupa más por aplicar multas que darle alguna utilidad a los ex silbantes para que le sirvan de instructores, en lugar de desterrarlos, temerosa de incomodar a los tuertos, hoy cómodos en sus tronos.  

 

hector.gonzalez@milenio.com

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