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Miguel Herrera: aprender en Brasil, confirmarse en Rusia

Pasa con la selección mexicana de fútbol lo que con la suerte de los extraños recién llegados a un pueblo pequeño, que se encuentra con muchísimas bocas que hablan, opinan, inventan, crean y recrean, y muy pocas cabezas que piensan, analizan y concretan.

El jueves 23 Miguel Herrera ofreció su primera lista del 2014, será para afrontar el partido amistoso contra Corea del Sur en el Estadio Alamodome de San Antonio, Texas, compromiso que exigió el llamado de 20 ‘selectos’ jugadores de la Liga Mx más el ‘europeo’ Diego Reyes, del Porto –B- de Portugal.

Por lo general ocupados en lo intrascendente, el repaso de la lista se centró en detallar el origen de un futbolista y descubrir su posición en el campo, ese jugador no era otro que el tamaulipeco Rodolfo Gilbert Pizarro, quien raya la veintena de años, es un mediocampista habilitado de lateral y un muchacho como otra decena que, como aquellos también, pudiera ser flor de un día. Por ahí no debió pasar el ‘estudio’.

Preocupados por las naturales contradicciones de Miguel (quien ha dicho que no llama a quien no suma minutos y ahí está Diego so pretexto de un eufemismo), lo relevante está en el esquema, y sobre lo mismo, un sofisma que se empieza a imponer más porque hablar de parados aporta cierto estatus, aunque se ignore lo que se afirma.

Dicen quienes no saben, que el esquema de Miguel (5-3-2; o 5-1-2-2) no tiene futuro, ¿por qué? no más porque el 99.9 por ciento de las selecciones que jugarán la Copa del Mundo entre el 12 de junio y el 13 de julio presentarán otro cosa, el predominante 4-4-2.

Por ahí leí que quien se ocupa mucho en la táctica confía poco en sus jugadores; todo lo contrario –creo-, porque confía de más en los suyos, de otro no les daría labores y plan de acción a detalle esperando que lo ejecuten; y mire que en una Copa del Mundo no hay campeón que nazca de la improvisación.

No existe, pues, forma de anticipar el fracaso del proyecto de Miguel, tampoco su éxito, pero si lo primero acontece no será responsabilidad del esquema, sino de los elegidos para ejecutarlo.

Si a Ricardo La Volpe le tomó un proceso completo (de 4 años) para que fuera ejecutado casi a la perfección, y pese al esfuerzo no alcanzó el 5to partido en 2006, tampoco espere que Miguel, con cinco meses y pico alcance la meta; la solución no están en tomar base un club, no me cuente del Barcelona y España, que ese es otro proceso y tiene otras explicaciones, esto último es la expresión de un futbol en estado de gracia, y lo nuestro será la confirmación de un alarmante estado de emergencia.

Se entendía que América y León fueran base en la pasada serie del repechaje contra Nueva Zelanda, había que hacer así y no de otro modo para garantizar eficacia, pero no en un Mundial, adonde se tiene que ir a dar muestra ¿de qué? De que se trabajó 4 años para ir a dar cátedra de algo que se domina en la cancha. Y México no está en esa posición

En esas condiciones aceptó Miguel y está claro que irá a Brasil a sacar lo que se pueda, a aprender, porque es un inexperto afrontando juegos internacionales, y porque su cabeza está en Rusia 2018. No se ilusione.