Atentos con...

Chivas ya descendió

No es problema que Chivas se ubique, luego de jugar 8 partidos del Torneo Apertura 2014, en la posición 15 de la tabla; tampoco que a estas alturas el segundo equipo más popular de México, -sí, el segundo- también sea 15 de la porcentual, con tantos puntos como juegos en la medición que tiene como resultante el numerito que condenará a un club al descenso en la próxima campaña (76/81).

Y, perdón, pero tampoco es problema que, gracias a lo mal que lo vienen haciendo en Chivas en todos los niveles, el club en términos generales ha perdido más aficionados que nunca, en los últimos 7 años, -como en su momento reveló Consulta Mitofsky a principios de este año-, con apenas el 20% del pastel del futbol mexicano, unos 7 puntos debajo de su archirrival, que lo tiene desplazado no sólo en ese rubro, sino sobre todo en el de rumbo, pues mientras en Coapa saben adónde quieren llegar y cómo, en Verde Valle desconocen los medios, por incompetencia o soberbia. Apuesto a lo segundo.

Decía, lo grave ni siquiera está en lo enumerado arriba, sino más aún en que moralmente Chivas ya está descendido.

El otrora equipo orgullo del futbol nacional asociado a cierta mexicanidad dejó de honrar valores y el primero de ellos es el de la humildad, porque sin ella no es nadie ni nada. Tenemos a un dueño incapaz de reconocer la gravedad de lo que vive el club, presumiendo acá y allá, a quien le pregunte por su estado de ánimo, que sus Chivas serán campeones… el tema no es que se lo crean periodistas y hasta aficionados, sino que la cabeza de la institución se plantee objetivos ridículos para la realidad de sus 9 puntos.

Técnicos han ido y venido, también figuritas, y el rendimiento ha ido de regular a malo en la era Vergara; excepto por el título casero del 2006 y el subcampeonato de Libertadores en 2010, esta administración ha incumplido sus promesas.

A riesgo de que a Chivas le llegue su 26 de junio, sugiero algo de humildad; si no, ahí tienen el 2011, día y año en que River Plate descendió con todo y un presidente que por entonces tampoco vio la realidad hasta que ésta los devoró y hasta suicidios hubo. 

 

hector.gonzalez@milenio.com

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