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¿La selección de futbol va lenta o va tarde?

A 89 días de la apertura de la Copa del Mundo en Brasil, y a 90 de que la selección mexicana de futbol debute contra Camerún en Natal, hay razones para no estar ilusionado con una actuación fantástica.

Hoy Miguel Herrera sólo puede estar seguro de que en la portería no tendrá problema, puede firmar que encontrará respuesta de calidad ya sea que se decante por Jesús Corona de titular, Guillermo Ochoa o Muñoz, y digo Moisés porque cómo no enlistaría a quien lo hizo campeón por primera vez en más de una década como entrenador.

En la defensa, y así lo anunció, será el experimentado Rafael Márquez, líder de una estructura defensiva americanista apuntalada por Héctor Moreno.

En la delantera nadie le arrebatará el puesto a Oribe Peralta, un delantero tenaz y esforzado, no conoce el reposo ni claudica a la burla; sin embargo, tres buenos jugadores, o cuatro, o esta columna vertebral, si lo quiere ver de la mejor forma posible, compite, pero no alcanza para ganar algo.

Sostengo que en una Copa del Mundo se pueden sumar puntos gracias a los accidentes, pero nunca el campeonato; todo viene, a ese nivel, por respaldo del trabajo de semanas, meses y años, los debutantes de ojos recién abiertos la pasan mal, peor si carecen de jugadores excepcionalmente talentosos y en México tampoco abundan los de su tipo.

Tenía razón Ricardo La Volpe al plantarle el juego que le puso a Argentina el 24 de junio del 2006 en Leipzig, Alemania, fue un entuerto táctico en el que explotó las fortalezas de un colectivo y la capacidad individual siempre estuvo al servicio del todo; pienso que Miguel cree en lo mismo, (así, en lo general) con la agravante de que "El Bigotón" llegó a la cita con Irán, en Nuremberg, con 1,327 días de trabajo, "El Piojo" pisará la cancha del Estadio Das Dunas con 148 en el timón, el 10% del tiempo que La Volpe dispuso, así que espere lo proporcional.

La experiencia es clave en un Mundial, el número de partidos internacionales dirigidos, los sistemas empleados, las variantes ensayadas y los jugadores clave detectados, así como sus destrezas en diversos escenarios, nada de eso se alcanza a apreciar en un centenar de días de contacto discontinuo con una plantilla, a la que además persistentemente nos referimos en dos bandos, unos son 'mexicanos' y otros 'europeos'.

De entre las selecciones top ten hoy, las que más participaciones en Copas del Mundo registran y campeonatos han ganado, abundan los entrenadores peso pesado, ahí nada tiene que hacer Miguel, con franqueza y respeto.

Del Bosque llegará al Mundial al frente de la España campeona con 2,068 días en el banco; apunte también a Tabárez (Uruguay: 2,930), Löw (Alemania; 2,803), Prandelli (Italia: 1,385), Sabella (Argentina: 956), Pékerman (Colombia: 800) y otros.

El punto es que al menos 13 selecciones, aunque cité apenas a seis, acumulan más tiempo de trabajo y eso necesariamente se reflejará sobre el césped, a favor de éstas y en contra de México.

Así la cosa, creo en verdad que la selección mexicana de futbol va tarde y lenta hacia la cita mundialista, la mala noticia es que llegar tarde es hacerlo con escazas herramientas y eso se paga con el ridículo, pero que vaya lenta puede tener una recompensa siempre que lo poco que se pueda hacer se logre bien pensado, lo que de algún modo reconforta, pues viene al cuento esta cita de yo no vengo a decir un discurso: "De modo que lo convencí de que nos fuéramos en un barco lento, como debe ser cuando uno desafía al destino", tal cual pretende Miguel encabezando a la selección en Brasil.

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