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La Final del ‘Jogo bonito’

Lo escribió Pelé, “es tiempo de hablar del jogo bonito y de cómo caí bajo su encanto”, claro el astro del futbol mundial en tiempos en que los medios masivos de comunicación no existían, habla del futbol a partir de un concepto general, y no en referencia a un modo particular de jugarlo.

Este domingo, León sumará su sexto título de Liga desde su fundación, el 20 de agosto de 1944, o América registrará su campeonato once desde el 12 de octubre de 1916, no hay más; olvídense del resto de la parafernalia que por ocio, compromisos, gustos o exceso de ingenio pueden encontrar en las pantallas o las páginas de los diarios, revistas y sitios web.

La lucha por el segundo trofeo liguero del año –en el contexto del aniversario 70 de la Primera División en México; 17 de octubre de 1943-, pese a los millones que están detrás de Televisa, Grupo Pachuca, Grupo Carso, las mediáticas figuras de Carlos Slim o Emilio Azcárraga, etcétera, se resume en cosas tan simples como una cancha, un árbitro con sus asistentes y dos contendientes con 11 jugadores por lado.

Como es normal en estos casos y en todos donde hay lucha por ganar algo, los polos opuestos se repelen y tampoco espero que los fanáticos de León aplaudan al América campeón al fragor de la batalla o al final de la misma, ni que los fanáticos de las Águilas hagan lo mismo con los Esmeraldas; sin embargo, y lo citó por supuesto mejor Johan Cruyff, “el futbol no es una ciencia exacta; el futbol no es el bueno contra el malo y procurar que gane el bueno”, sino el deporte que se rige bajo una lógica tan sencilla, como difícil de entender y más aún de expresar sobre la superficie empastada.

El futbol es el deporte en el que el arma más eficaz para jugarlo, para ejecutarlo con resultados que hagan prosperar a un equipo, es la suma de técnica y sentido común; León y América son la expresión de ambas cosas, por eso no se han ido de vacaciones y por eso es la final más justa que se pudo dar.

Dos consideraciones más:

1.- Si gana América le habrá arrebatado el único bastión medianamente presumible que le quedaba a los Pumas de la UNAM, ser el único equipo bicampeón en torneos cortos. De no hacerlo, las Águilas suman una razón más de mofa pues, por desgracia, para los aficionados de memoria selectiva el recuerdo que vale es lo último que se hizo.

2.- Si gana León pasará algo más que la llegada de un título tras al amargo descenso de la década perdida, pasará que firmará un gran torneo, como América hace seis meses y nos dejará de legado un gratísimo instante, ya sabe usted que el futbol ocurre en la hierba y en la agitada conciencia de los espectadores (Juan Villoro, “Dios es Redondo”).

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