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“Potro”, que no muera el sueño

Ya son muchos años y más las satisfacciones que el trabajo de Raúl Gutiérrez ha dado al futbol mexicano desde la trinchera más ingrata que puede darse, la de encontrar, guiar y pulir el talento de los menores; su última conquista, el subcampeonato mundial Sub 17 en los Emiratos Árabes Unidos. La historia reciente usted ya la conoce.

"Me quedo con cosas que los muchachos deben entender, cómo se juega una final, queda la experiencia", pronunció Raúl Gutiérrez en el ocaso de una final peleadísima, sí, peleadísima, porque como siempre que puede nos lo recuerda Johan Cruyff -y como suponemos todos los que vivimos de este deporte-, "el futbol no es una ciencia exacta"; no se trataba de poner en la cancha a lo mejor que se tiene, sino a lo más apropiado.

Pese a todo, la Sub 17 de México tuvo un buen porcentaje de posesión acabando la primera mitad, una relación de 60-40, la tendencia más o menos se mantuvo, pero si en el duelo del sábado 19 de octubre la llave en contra de México fue la lateral derecha (6-1), el viernes 8 de noviembre todo el daño se concentró en la lateral izquierda con la combinación del 10 y 2 nigerianos, Kelechi Iheanacho/Musa Muhammed, nombres que no tardan en sonar para clubes de las cinco Ligas más importantes del mundo.

Con un campeonato mundial (2011) y un subcampeonato (2013) está claro en torno a quién debe diseñarse el proyecto de las selecciones menores; a falta de que sea el mismo Raúl Gutiérrez quien determine qué será de él, que la Federación Mexicana de Futbol no se lo ofrezca sería tan desatinado como una corriente de aire frío en el cuarto de un enfermo crónico.

Me queda claro que será aquella la mejor vía para mantener las bases y no caer en el irremediable vicio mexicano de echar abajo todo para reconstruir lo que... estaba bien cimentado, tan sólo por el gusto de volver a perder el tiempo.

El viernes la selección mexicana del "Potro" Gutiérrez falló, digamos, dos veces de cara al arco, pero Nigeria, además de las 3 que clavó, tuvo otras 3, pero en el transcurso del juego se pudo ver a un equipo africano mucho más hecho, con pases y triangulaciones de gente grande, no de chicos en formación, como lo parecieron –y efectivamente lo son- en toda la Copa del Mundo los mexicanos, a los que queda agradecerles las infinitas emociones que obsequiaron en memorables juegos contra Italia, Argentina y Brasil.

Pero también es fácil imaginar que haya para quienes el subcampeonato vale poco o nada, pues ya lo dijo Juan Villoro, "el futbol ocurre en la hierba y en la agitada conciencia del espectador", y al menos para éste que le escribe México hizo lo mejor que pudo ante un contrincante con una pegada brutal, regodeado en lo que su entrenador ha nombrado "futbol total", en el que todos atacan y todos defienden, y tal cual lo ejecutaron, un dignísimo campeón, que por su grandeza de hoy, también hace grande al subcampeón, que le peleó siempre, aunque con armas claramente menos efectivas.

No siempre sólo los campeones pasan a la historia; en contadas ocasiones las leyendas también surgen de una derrota, especialmente cuando se ha jugado bien, como lo ha hecho el equipo mexicano en el estadio de Abu Dhabi, de cada uno de estos muchachos seguiremos hablando meses, si es que años. Ya lo verá.

Eran los inicios del 2011, se avecinaba la Copa del Mundo a celebrarse en México y Gutiérrez anunciaba el sueño que él y sus muchachos de entonces tenían, no era otro que ser campeones; durante el 2013 no fue otro el discurso sino el de mantener vivo ese sueño por un nuevo campeonato; creo que hoy lo que toca es seguir soñando, para dentro de dos años, en Chile 2015 otra generación también tenga la posibilidad de pelar por el título Mundial.


twitter@hglezvillalba