Columna invitada

Fractura en la Liga Mexicana, ¿y los fanáticos qué?

Fanáticos al Rey de los Deportes, escribir en un diario emblemático como Milenio La Afición es un privilegio y orgullo y me hubiera encantado platicar con ustedes acerca de los playoffs de las Grandes Ligas o las hazañas en los diamantes mexicanos, pero hoy me compete un asunto que me tiene más que preocupado: la división y resquebrajamiento en las relaciones entre los directivos de los equipos de la Liga Mexicana de Beisbol.

Si bien es cierto que en cada Asamblea de Presidentes, los dimes y diretes siempre están a la orden del día, en esta ocasión se pasaron de la raya.

Por un lado el grupo de los directivos y propietarios de muchos años en la LMB como Alfredo Harp, Carlos Peralta, Pepe Maiz, Roberto Mansur y Cuauhtémoc Rodríguez, mientras que el otro equipo es el de la “nueva ola” con Alberto Uribe, Gerardo Benavides y la familia Arellano.

El tema que explotó la bomba entre ambos grupos es el de los peloteros mexico-estadounidenses o coloquialmente llamados pochos, un tema que ya se había acordado en la anterior Asamblea y donde se dictaminó que cada club de la LMB podría contratar a estos peloteros sin límite alguno.

El propietario de los Tigres Carlos Peralta quería platicar al respecto con todos los demás presidentes pero: ¡¡¡ZAZ!!! no se lo permitieron. Por eso junto con México, Sultanes y Oaxaca mejor se retiraron de la Asamblea, incluso en un principio diciendo que dejaban la Liga Mexicana, asunto que después lo aclararon, solo se retiraron de la Asamblea, no de la LMB.

Es cierto que constitucionalmente las personas nacidas en este caso en los Estados Unidos, pero hijos de padres mexicanos, son mexicanos con todos los derechos y obligaciones que los nacidos en territorio nacional, o sea todos somos iguales. No se trata de un acto discriminatorio ni mucho menos.

Lo que argumenta los veteranos directivos es que se reglamente y se limite el número de jugadores pochos en la Liga Mexicana, algo a lo que los de la nueva ola no están de acuerdo.

Hablando se entiende la gente y lo que se necesita es diálogo, hablar con la cabeza fría del tema, ponerse de acuerdo como socios que son; claro que se quiere una LMB que sea negocio pero al mismo tiempo desarrollar peloteros para que en un futuro jueguen en Grandes Ligas.

Nos guste o no, los peloteros mexico-estadunidenses le inyectaron un nivel de juego superior a la Liga pero no hay que perder de vista que los aficionados desean ver a beisbolistas jóvenes surgidos de nuestras ligas pequeñas, no hechos del otro lado del Río Bravo.

Ambos grupos han invertidos millones de pesos en pro de nuestro beisbol y se agradece pero a mí me gustaría que primero ambas partes cedieran y se pusieran de acuerdo pensando en la prioridad del beisbol mexicano que son los aficionados. A la afición le interesa disfrutar de la pelota y de su equipo y nada más.