Sobre héroes y hazañas

La azarosa vida de Willie Pep

William Guilermo Papaleo, cuyo nombre boxístico fue abreviado como Willie Pep, nació en Middletown, Connecticut, en 1922. Su arco vital comprendió ochenta y cuatro años y tuvo que buscarse la vida en la infancia vendiendo periódico y/o boleando zapatos.

Mas su temprana proyección en los cuadriláteros, después de su paso por el boxeo de aficionados, hizo que afirmara no sin desconcierto: “No comprendí bien a bien lo que es ganar un campeonato mundial hasta que sufrí mi primer descalabro”.

La primera franja áurea en el palmarés del hombre de apellido palindrómico cubrió un espectro temporal de 1943 a 1948 luego de derrotar a Sal Bartolo para ser considerado campeón mundial por la National Boxing Association.

La horma del zapato de Pep se llamó Sandy Saddler. Con este fiero fajador sostuvo cuatro combates y Pep perdió tres. Sin embargo, en el amanecer de 1949, en el Madison Square Garden, Pep y Saddler protagonizaron una de las peleas más aguerridas en la historia del boxeo profesional. El triunfo fue para Pep. Dos años antes el artista del ring había sufrido un accidente aéreo: el avión donde viajaba se estrelló y arrojó un saldo terrible de tres muertos y 18 heridos. Entre los afectados se encontraba Pep: lesión de la pierna izquierda y de dos vértebras fue el resultado de la inopinada tragedia.

Sin embargo, el hombre que condensó en una lacónica frase su experiencia en el deporte -pega y no te dejes pegar- seguiría brillando con un estilo que le permitió, dicen la leyenda, ganar un round sin propinar un solo golpe: una proeza inimitable. 

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